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Kristallmensch español > ESCUELA > 21 LECCIONES 2007 > 07. ¿Enfermedad? ¡Salud!
Nueva Zelandia Península de Otago
Nueva Zelandia Península de Otago

7. ¿Enfermedad? ¡Salud!

Una cuestión de la elección entre dos realidades

¿A quién te refieres en realidad, cuando hablas de “tí :
tu mente, tu alma o tu espíritu?
Pues son tres personalidades que viven en tu cuerpo:
El espíritu pequeño, el alma y el espíritu grande.
Comparten el cuerpo y cada uno tiene su propia idea del mismo -
sus propios entendimientos, intenciones y metas.
Muchas veces luchan por él.
En tal caso sufre.


Tres en Una Casa

Vuestro cuerpo es la casa de los tres, su campo de juego, pero también su campo de batalla, según y como vayan conjunta o separadamente. Y al final del tiempo, vuestro cuerpo es el templo, en el que se reúnen. Antes de que pase esto, cada cual anda por su propio camino, mejor dicho, solo UNO anda por su propio camino: el espíritu pequeño, el ego. Tres seres diferentes dentro de tí tienen tres patrias diferentes, tres percepciones, intenciones y realidades. Cada uno tira hacia otra dirección y tú tendrás que mirar, dónde te quedas. ¿TÚ? 


¿TÚ quién eres en realidad?
¿Uno de los tres? ¿Todos ellos? ¿Ninguno de ellos? Y todavía resta el cuerpo. Bueno, no cabe duda, ÉSTE viene en último lugar. Pero en el fondo todo gira alrededor de él, en efecto. El espíritu pequeño, el ego, está ligado al cuerpo. Siempre se queda en casa, no sale nunca. El alma está ligada al cuerpo, pero lo abandona a menudo y regularmente.El espíritu grande, al quien también le llamamos “espíritu”, ha creado el cuerpo. Durante miles de años no ha estado dentro de él, pero aquí y ahora quiere entrar. Y exactamente éste es vuestro gran problema. Vamos a mirar a los tres más de cerca, antes de dedicarnos al “campo de batalla” del cuerpo.  


El ego
Tu conciencia baja existe en los espacios de oscilación profundos de la vida. Forman parte de él los sentimientos en la barriga y la mente en la cabeza. Las emociones y la razón, el miedo y el control son propios de él. Le falta madurez y se comporta como un niño. Vuestro ego solo existe en vuestro estado despierto, cuando el espíritu “duerme”. Entonces, el “pequeño” está en plena acción. Planea, quiere y exige, hace triquiñuelas y escucha hacia afuera, controla, reacciona e impide. Distingue entre “equivocado” y “correcto”, “bueno” y “malo” y casi siempre acierta lo malo. Y si alguna vez acierta lo bueno, entonces, en vez de alegrarse, busca primero

lo malo de él. Vuestro ego busca y advierte, se precipita y frena, se hace el entendido, pide ayuda y no acepta NADA. Es el especialista para vuestra vida corpórea rica en privaciones – y se esfuerza en ello lo mejor que pueda, en efecto. Su patria es la Tierra, su percepción es materia, su realidad son miedo, dudas y condiciones, golpes del destino, razón y enfermedad, ambición y éxito, mala suerte y fracaso. En todas partes de su entorno ve poder, abusos de poder e impotencia, entrada en la vejez y morir. Su voluntad es múltiple, contradictoria, obligatoria y obligada, poco clara e insaciable. Jesús habló del “imperio de los hijos perdidos”. Y sin embargo, el ego es el “tesoro protegido del espíritu”, su hijo infinitamente amado. 

El Espíritu
Tu alta conciencia espiritual existe en las oscilaciones más elevadas de tu vida, en la existencia cósmica. Está unida con todo lo que es, libre de ESPACIO, TIEMPO y CAMINO. Es idéntica con la conciencia divina. Desde el punto de vista terrestre, este espíritu es el que está más lejos de ti y el que tiene un mínimo que ver contigo. Pero en realidad es el nücleo de tu ser, el motor de tu vida. Está despierto y activo, cuando tu cuerpo duerme y prepara el próximo día para ti. Abre nuevos espacios, cierra viejos y extiende el próximo trayecto del camino ante tus pies: un sendero de oro o tropezones y asuntos para meter la pata, según lo que necesite tu ego para madurar. Tu espíritu está Unido con todo espíritu: con Cristo y María, con los ángeles y maestros, con los diablos y seres humanos. Por este motivo también reina la fuerza y sabiduría de todos dentro de tí. Tu espíritu tiene la visión perfecta sobre tu vida – y no dice nada. No advierte, ni frena. No interviene. Simplemente observa. Su patría es el Cosmos. Su realidad es Ser y No Ser. Todo y nada. No tiene voluntad. EL ES.


El Alma
Tu alma vive entre estos dos. Ella llena las lagunas del tiempo de la conciencia en la transición entre dormir y estar despierto. Tu alma ama al ego sin condición alguna. Es su hijo que aún tiene que aprender mucho. Y como ella lo sabe, protege al ego y le hace saber que nada ha sido en balde – o equivocado – aún doliendo tanto. Ella se extiende entre ambos espíritus y durante todas las vidas está ocupada con aproximarlos entre ellos. Con frecuencia, esto le obliga a extenderse hasta los límites de rotura, cuando el espíritu pequeño quiere andar por caminos muy diferentes del espíritu grande. En tal caso, ella utiliza el último medio que le permite retener al pequeño ego obstinado de sus excursiones extras: la enfermedad, el accidente y el golpe de destino. Pero antes de hacer esto, el alma lo está pasando  mal ya desde hace tiempo. Tu alma es embajadora y al mismo tiempo eterna víctima, profesora y sirvienta. Por la noche abandona a tu cuerpo, se pone en camino al espíritu grande para tratar con Él la situación. Por la mañana vuelve con mensajes y fuerzas recuperadas y los entrega al espíritu pequeño, cuando el cuerpo se despierta. Ella es la portadora de todos los servicios de amor en todas las direcciones. Su patria es el sobrealma, la conciencia planetaria. Jesús habló del “reino de los hijos que regresan”. Su percepción y realidad es: amor y alegría, certeza e incondicionalidad, confianza e intuición, inmortalidad y eterna salud, eterna juventud y permanente transformación.   

Tres seres – oh Dios – en tu pecho. Posiblemente esto te trastornará. Oh nos encanta enredar y desconcertarte un poco. Somos representantes del alma y del espíritu y sabemos que esto crea CLARIDAD! Este en-redo es una inversión maravillosa para el des-enredo de tus enlazos de miles de años de pensamientos, sentimientos y realidades. Estés simplemente consciente de estos tres. Si no los reconoces, te dominarán y tu vida patinará entre sus dimensiones, percepciones e intenciones. Al reconocerlos, se fusionarán dentro de ti. Entonces tu los dominarás y podrás determinar cada vez a quien de los tres le concederás la preferencia.


¡Ahora sabes quien eres TU!
En los últimos miles de años la conciencia del alma-espíritu se hallaba separada de la conciencia del ego. O sea, el ego tenía que hacerse cargo del servicio de todos durante el día. No es que tuviese para ello la caja de herramientas adecuada, pero esto le intersaba bien poco. Al fin y al cabo él era quien tenía que soportar angustia, pena y dolor. Por consiguiente, se tomó el derecho de controlar la vida y mantener el dolor a un nivel mínimo.  Las palabras más usadas por él eran NO y PERO. Sin embargo,  a pesar de – o por – todo el control ha acumulado tanto dolor y pobreza en todos los niveles de su vida que ahora llega al punto de su impotencia. Ahora tendrá que doblarse ante los otros dos, pues, ellos también poseen cajas de herramientas. Y ellos saben hacer muchas cosas que él no sabe – también durante el día, cuando “Egon” está despierto.


Baile de vida en la dualidad

Dualidad es dualismo y contraste, fuerza y contrafuerza: Lo uno no existe sin lo otro y lo otro no sin lo uno. La exhalación no existe sin la inhalación, el estar despierto no sin el dormir, el día no sin la noche, movimiento ascendente no sin descendente, control no sin dejar suelto, retener no sin fluír libremente, agresión no sin alegría, temor no sin amor – y ya estamos con el tema de la enfermedad.

Enfermedad surge en el espacio magnético de la dualidad: en la inspiración, en el estar despierto, controlar y retener, de día, en la agresión y el temor. Salud surge en el espacio eléctrico de la dualidad: en la expiración, dormir, dejar suelto y fluír libremente, en la noche, en la alegría y el amor. En vuestro camino, jamás se preguntaba SOLO por enfermedad o SOLO por salud, pues vuestra vida bailaba hasta el fondo de la dualidad – durante largo tiempo la enfermedad alternaba con la salud -, pues en ambas formas de ser podíais realizar experiencias, creaciones y procesos de maduración.

Enfermedad se producía siempre en el movimiento descendente de vuestro baile de vida y salud en el ascendente. Tal como lo describimos en nuestro cuento “El baile de la vida”, durante toda una era habeis bailado en movimiento descendente y habeis creado un gran número de enfermedades, síntomas, síndromes y anomalías en todos los niveles de vuestra vida. Tanto si lo creeis o no: he aquí una cosecha rica. Habeis generado grandes y múltiples fuerzas vitales, las que evidentemente todavía se esconden en el núcleo de cada enfermedad. Esta cosecha la podreis EXPERIMENTAR y SABOREAR recién cuando hayais dejado suelta la ENFERMEDAD, la cáscara de vuestros núcleos de fuerza vital. Nosotros queremos ayudaros con este cuaderno.

Respirad hondamente, relajados y abrid vuestro corazón ampliamente. Si os quedais dormidos durante la lectura de este cuaderno, si se os manifiestan erupciones cutáneas, ataques de dolor, rabia o llantos, entonces son exactamente los efectos intencionados por nosotros. Se trata de una crisis de cura, una señal segura para la penetración de luz y el ascenso de vuestros cuerpos.  


¿Enfermedad?

Un síntoma es al principio una mera señal de movimiento y cambio en el cuerpo, señal de una reacción a algo que se os ha escapado. Esto es todo. NO indica forzosamente el surgimiento de una enfermedad, sino en primer lugar algo que ocurre. Hacia donde fluye esto que ocurre y con qué resultado, depende de las circunstancias originales, de vuestra reacción actual y vuestra futura intención.

Recién el arraigado del síntoma, la parada de la corriente de fluencia llega a formar la enfermedad. El propio síntoma, por más doloroso que sea, al principio es un ser neutro. Señala un desequilibrio que reina o reinaba en la casa de vuestro cuerpo. Señala que en el acuerdo entre vuestro espíritu, vuestro alma y vuestro ego algo no funciona o funcionaba según lo establecido – o bien que funciona precisamente ahora según lo establecido.  

Un síntoma no os advierte, si está entrando o saliendo de vuestro cuerpo. En principio puede ser una señal de “en-fermar” o de “des-enfermar”. Puede ser un desarrollo de cura, una crisis de cura, una “mejora o empeoramiento”. No podeis saberlo.

Pero ahora vuestro ego entra en acción con su pequeña caja de herramientas y anuncia el ROJO de alarma. Las cápsulas suprarrenales vierten toda clase de hormonas de miedo, huída y estrés e invaden el cuerpo con tropas de salvamiento.
El ego para entretanto todas las corrientes vitales, anula todas las fechas y comienza a someterse a una exploración médica de arriba a abajo. Corre de un médico al otro – y por cierto, todos encuentran algo. Se pelea con las empresas de seguridad por las modalidades de liquidación, le da un nombre al síntoma, habla de “MI enfermedad” y aúnque sin una intención concreta, claro está, prepara su entierro inminente. 

¡Ahora basta – sin precipitar la cosa! ¡Todo esto no es más que un malentendimiento! El síntoma no es el problema, sino ESTA manera de tratarlo. Siempre ha habido dos posibilidades para tratarlo.

La primera posibilidad es: os enterais del síntoma, os asustais terriblemente, os preocupais y RESUCITAIS LOS TEMORES DE LA MUERTE: Sí; en efecto, despertais las fuerzas de la muerte. Dudais por completo de una curación y os considerais totalmente separados de la vida y de la despreocupación. Os sentís puestos en manos de los médicos y medicamentos y al mismo tiempo os agarrais a ellos. Aquí actúa vuestro ego excluyendo por completo las inteligencias más elevadas.  

En tal caso, vuestras corrientes vital-energéticas se orientan girando a la izquierda y en sentido descendente. Esta gravitación magnetiza y solidifica el campo de vuestro cuerpo. El vaciado permanente de hormonas de los espacios inferiores del cuerpo (cápsulas suprarrenales) provoca a la larga el decaimiento y la muerte de la estructura de vuestras células.

La segunda posibilidad es: tomais conocimiento del síntoma con sosiego, más bien con alegría y os dais cuenta de que vuestro cuerpo funciona. Transmite señales, os informa sobre los acontecimientos internos. Vosotros preguntais vuestro corazón, vuestro alma, vuestro espíritu, si hay que hacer algo o no, y si es que hay que hacer algo, preguntais qué hay que hacer. La respuesta viene de lo más profundo de vuestro interior. Preguntais lo que ocurre o quien os puede ayudar. Pueden ser médicos generalistas, médicos naturalistas, curanderos o los médicos del mundo espiritual. Os cuidais del elemento u órgano enfermo del cuerpo y hablais con él. Lo consolais, acariciais y lo cuidais. Le podríais cantar una canción y alimentarlo con vuestra alegría, amor y confianza. Podríais determinar de modificar ciertas cosas en vuestra vida.

En tal caso, vuestras corrientes vital-energéticas se orientan girando a la derecha y en sentido ascendente. Esta levitación electrifica y abre el campo de vuestro cuerpo. El vaciado de hormonas de los espacios superiores del cuerpo (glándula pineal) provoca la curación y el rejuvenecimiento de la estructura de vuestras células.


TU tomas la decisión -
que no depende de nada y de nadie.



El despliegue de los órganos, sentimientos y pensamientos


Antes de entrar en la anatomía, recordad que NOSOTROS hablamos – seres no encarnados. NOSOTROS, cree vuestro ego, somos los menos indicados de hablar sobre vuestros cuerpos, nisiquiera tenemos cuerpo. Y precisamente por este motivo podemos ver más que vosotros. Vosotros teneis cuerpo y nosotros os lo podemos explicar. Al comprender vosotros profundamente, se disuelven: primero las enfermedades y luego los cuerpos mortales. Nosotros tenemos una visión totalmente diferente de vuestros cuerpos en comparación con vosotros, los comprendemos de otra manera que vosotros y podemos explicaros cosas que ni vuestros médicos se imaginarían. Aquí Cristo Emanuel os permite conocer la naturaleza más elevada de vuestros órganos. 

“Vuestros órganos no solo son centros de funcionamiento de vuestro cuerpo, sino también lugares y seres de vuestra viveza, vuestra capacidad de trataros a vosotros mismos y de tratar a los demás, así como de reaccionar a los impulsos de la vida. Vuestros órganos son espacios de vida, en los que nacen y se demuestran la potencia y la impotencia, disposición y negación. Vuestra conducta interior hacia la vida se manifiesta aquí.  

Vuestro corazón muestra vuestra disposición para amarse a si mismo y para amar a todo. Todas vuestras puertas cerradas del alma son la siembra para el infarto. Vuestros pulmones florecen según la disposición de abriros. Cada palabra de amor no hablada hace respiraros más superficialmente. Vuestro hígado os advierte si estais en condiciones de mantener el equilibrio entre Cielo y Tierra en vuestra vida cotidiana. ¿Buscais en el exterior el cumplimiento de vuestras necesidades más íntimas o encontrais el cumplimiento dentro de vosotros? Vuestro estómago es el cuarto de los niños de vuestra vida. ¿Hasta qué punto os considerais protegidos?

¿Qué exigís, como los niños, todavía hoy del mundo aferrando en él vuestro alma y las paredes del estómago?”


Órganos-Luz
Al principio era la LUZ, Puro Espíritu Divino. La electricidad espiritual no se hallaba en condiciones de descender a la Tierra y de formar materia. Al principio era la oscuridad, Puro Espíritu Divino. El magnetismo espiritual no se hallaba en condiciones de descender a la Tierra y de formar materia. Por consiguiente se reunieron. La Luz Espiritual se vistió de Oscuridad Espiritual y conjuntamente continuaron su camino. El núcleo luminoso se convirtió en Fuerza de Vida Pura y el abrigo oscuro se convirtió en Fuerza de Muerte Pura. La Fuerza de Vida Pura garantizaba que el Espíritu también podía vivir en el cuerpo estrecho. La Fuerza de Muerte Pura garantizaba que el Espíritu podía regresar, cuando el camino de su cuerpo había terminado. Vuestro proyecto “encarnación del Espíritu” estaba asegurado desde el mismo principio – en cada órgano y en cada célula.  

La Luz Interior y la Oscuridad Interior son las fuerzas duales originales del crecimiento y del despliegue de la potencia, madre y padre de la vida de vuestro cuerpo. La Luz Interior es centro y silencio, equilibrio y orden – pluspolar, eléctrico y ascendente. La Oscuridad Interior es límite más exterior y movimiento, desequilibrio y caos – minuspolar, magnético y descendente. Son la sustancia original espiritual de vuestros órganos. Conjuntamente radían ahora desde el centro sus esencias en forma de bola: la Luz las positivas y la Oscuridad las negativas. Estas informaciones espirituales se juntan y forman un campo electro-magnético, un ser luminoso-oscuro: el futuro aura de vuestro órgano. En cuanto este espacio está lleno de esencias luminosas y oscuras, el movimiento se pone al revés. Ahora, las energías irradiadas se dirigen del margen exterior atrás, hacia su orígen e intentan llegar nuevamente al centro. Pero entretanto se han vuelto más densas y sólidas y se quedan atascadas en torno al centro, en una especie de congestión energética, en la que se forma vuestro órgano.   

Órganos-Hijos
Podríamos denominar estas esencias luminosas y oscuras de vuestros órganos y auras “sentimientos de órgano” o “conciencia de órgano”. Son hijos de la conciencia espiritual que actuarán ahora independientemente en vuestro organismo también infantil todavía. La única regla de juego que tienen es ésta: tienen que orientarse según vuestras decisiones de sentir y de pensar.

Para que esto funcione, se Interpuso entre el grupo de vuestros hijos de pensamiento y de sentimiento y el grupo de vuestros hijos de órganos el sistema de hormonas, aquellos padres cósmico-terrestres que velan sobre el juego e intervienen a porrazo limpio, cuando la cosa pasa de la medida.   

El juego de la vida gira eternamente en torno a vuestros pensamientos y sentimientos. Nunca se trata en vuestra vida cotidiana de lo que está ocurriendo, sino siempre de cómo manejais algo. ¿Qué clase de pensamientos y sentimientos acompañan un acontecimiento? ¿Sentimientos exigentes, obstinados y deseosos? ¿O viveza y alegría? ¿Pensamientos forzosos, de control y egoístas? ¿O serenidad y tolerancia? 

El principio es simple: Los unos activan sentimientos orgánicos oscuros que magnetizan vuestro campo, lo estrechan y conducen el baile de la vida hacia abajo. Los otros activan sentimientos orgánicos luminosos que electrifican vuestro campo, lo amplían y conducen el baile hacia arriba.


Los órganos conducen los sentimientos
Vuestros órganos llevan alojadas fuerzas originales luminosas y oscuras. Como seres electro-magnéticos dependen del equilibrio entre los polos.  Un exceso de oscuridad de sentimientos los destruye igualmente como un exceso de luz de sentimientos. Por consiguiente, los órganos conducen vuestros sentimientos y pensamientos para asegurar su propia sobrevivencia. El sistema de hormonas les ayuda en esta tarea. Gobierna vuestra fuerza de voluntad y decisión para mantener vuestro cuerpo. Sin este seguro, una sola profunda desesperación emocional o una sola explosión de rabia sumamente profunda podría matar vuestro cuerpo en fragmentos de segundos – lo mismo que una sola iluminación perfecta. 


Los sentimientos conducen los órganos
También vuestros sentimientos y pensamientos son seres electro-magnéticos. Evidentemente, su orígen es el Espíritu Puro no Encarnado. Por esto tienen la última palabra. Indudablemente el gobierno de los órganos mantiene vuestro sentir y pensar durante mucho tiempo a un nivel bajo, pero definitivamente son vuestras decisiones que realizan el proyecto “encarnación del espíritu” y no vuestros órganos. De lo contrario, el espíritu solo sería una marioneta del cuerpo. La anchura de vuestras posibilidades de decisión está entre los fundamentos de vida de la dualidad – entre MIEDO y AMOR. Y vuestros cuerpos necesitaban muchas vidas y nuevas formaciones de los órganos para encontrar el centro – el perfecto equilibrio cristalino.  


Puntos de conmutación etéreos
Entre los sentimientos y los órganos existe una densa red de puntos de conmutación etéreos. La calidad de vuestro sentir y pensar atraviesa estos transformadores de energía para llegar al sistema de hormonas. En las glándulas se transforma en impulsos magnéticos y eléctricos, en enzimas, ácidos y hormonas en la correspondiente calidad. Estos influyen en vuestros órganos y el crecimiento de las células. A través de esta red, vuestra voluntad se convierte en materia del cuerpo.


Analogía de los síntomas
Cada síntoma os informa sobre fuerzas de sentimiento escondidas, negativas y el consiguiente impedimento del alma.

Síntomas inflamatorios muestran agresión y disposición a la lucha.  El ego tiene sus propias ideas de un mundo de lucha, de la victoria o de la pérdida, de la deuda y de la penitencia. Bajo este poder, el alma no puede expresar su deseo de amor y perdón. Se diseca y el cuerpo “arde de rabia”.

Síntomas paralizantes muestran una obstinación interior que esconde el miedo de cambios. El ego se opone permanentemente contra la exigencia interior de abrirse a la inteligencia superior. El alma pierde sus ganas de jugar y su movilidad. Se pone rígida – y con ella el cuerpo también.

Síntomas disolventes muestran una auto-negación interior, cuyo orígen se debe a sentimientos de deuda y vergüenza muy antiguos. El ego niega su disposición de soltar cosas viejas y de asumir responsabilidad por si mismo. Se niega a volverse adulto. El deseo del alma de aceptarse a si misma no se satisface. El alma se empalidece – y las células sanas se disuelven.

Síntomas superpuestas muestran una profunda auto-calumnia. El ego se difama a si mismo y al espíritu divino. Levanta barricadas contra la casa del cuerpo, construye escenarios de teatro para divertirse a si mismo. A la expresión del alma del amor a si mismo se le niega el acceso. Abandonada de todos los espíritus buenos, se anidan finalmente ajenos: actores, enmascarados y ocupantes – bacterias, células ajenas e infecciones micóticas.  

Síntomas de intoxicación muestran un profundo odio a si mismo. El ego ve en si mismo el enemigo número uno. Pero no le da la cara, sino que lo mantiene cogido por detrás. Esto cambia la sinceridad y verdad del alma y las energías vitales nutrientes convirtiéndolas en sustancias tóxicas.

Síntomas desecantes muestran una frialdad de sentimientos y orgullo. El ego ha recibido calor y amor solo bajo ciertas condiciones. Ya no está dispuesto a recibir y a dar. Prefiere prescindir del agua de la vida y deja desecar el lecho del río de la vida. La soberbia espiritual inconsciente hace parar el flujo del alma del perdón y de la propia fuerza de amor. El cuerpo se vuelve quebradizo y se rompe. 


Fuerzas autodestructoras del ego
Todos estos sentimientos son codificaciones celulares muy profundas, fuerzas oscuras de vidas antiguas, ya muy olvidadas. Son fuerzas autodestructoras de vuestro ego que liberan energías explosivas muy elevadas. Ha llegado el tiempo de la exhalación. Fuerzas sumamente antiguas ascienden ahora de vuestros espacios vitales más profundas, para quedar libres y para transformarse. Al parecer, se dirigen contra vosotros como una última boca de fuego contra el supuesto enemigo. Parecen ser malas, querer mataros. ¿Pero, en realidad qué ventaja tendrian?

Dios sabe que esto no les interesa en el fondo. Recordad: la Oscuridad Interior tambi=en es de naturaleza divina. Si estas fuerzas parecen impediros de tener pensamientos libres y un cuerpo sano, en realidad os entrenan en volveros fuertes, independientes y maduros. Durante largo tiempo han sido el suelo oscuro, en el que tenia sus raíces el lirio blanco de vuestro espíritu. El lirio ha comenzado a florecer y se convierte ahora en un ser angelical. Por este motivo, las fuerzas autodestructoras de vuestro ego se encuentran en un tráfico de tránsito – desde los mismos fondos vitales a través de vuestro cuerpo y hacia arriba, a la Luz. Ellas abandonan vuestra vida. Es decir, dejad que se vayan. Dejádlas sueltas. Exhaládlas.


Los órganos interiores
Cada órgano se formó de una esencia doble espiritual específica y contiene pues una conciencia especial de Luz y Oscuridad. Cada órgano ejerce un servicio determinado en vuestra vida corpórea y posee todas las propiedades positivas y negativas necesarias. Cada parte de vuestro cuerpo, vuestros pensamientos y sentimientos tiene una conciencia individual, una misión individual y una voluntad individual. Conviene tenerlo presente. Todas cumplen su tarea y no se cuidan de lo que hace el otro. Cada uno actúa y reacciona según su naturaleza. Vuestro sistema de hormonas las mantiene unidas y las gobierna – cuando menos hasta que esteis en condiciones de hacerlo por vuestra cuenta. Solo una pequeña idea, un sentimiento inconsciente o una voluntad voluble provoca miles de acciones y reacciones en vuestro cuerpo. Mientras que NO quereis NADA, todos continúan “actuando como buenamente sabían” y NADA cambia. 


Corazón – órgano del alma
El corazón es el centro de vuestro ser compuesto de espíritu, alma y cuerpo. AMOR es la materia prima espiritual del corazón  y al mismo tiempo preso en él. Durante largo tiempo, el AMOR se hallaba cerrado en vuestro corazón, y solamente el AMOR puede abrirlo y liberarse. Vuestro corazón es el universo del alma. Aquí reinan rabia, dureza y reserva, pero también mansedad, perdón y apertura. 


Pulmón – órgano del espiritu
El pulmón os une con la atmósfera de la Tierra y con el Cosmos. El pulmón vive la íntima armonía entre el principio humano y divino – la preocupación por la sobrevivencia y la ligereza del ser. Cuando surgen pensamientos forzados de control que restringen vuestro espíritu en su libertad y ligereza, cuando unos sentimientos de culpabilidad le privan de su sosiego, entonces vuestro pulmón pierde su capacidad de funcionamiento. En este órgano reinan los seres oscuros: desprecio, burla, desdén, intolerancia, soberbia y arrogancia y los luminosos: respeto y  humildad, tolerancia y modestia. Aquí reina vuestro espíritu divino. Sus alas os llevan a la liberdad. El pájaro de llamas de fuego de vuestro alma puede alcanzar todos los lugares de la vida. Este Espíritu Santo cayó en Pentecostés como llamas de fuego sobre los discípulos de Jesús y los convirtió en sucesores de Cristo. ´


Hígado y vesícula biliar – cruz de la vida
El hígado equilibra vuestras fuerzas físicas horizontales, extrae venenos y excesos de los alimentos y regula vuestro metabolismo. “La exageración en la comida” perjudica la formación nueva de la vida. Conviene practicar el equilibrio y la sobriedad. Este es el camino de Buddha. El hígado también equilibra vuestras fuerzas espirituales verticales: “En un cuerpo sano habita un espíritu sano”. Para encontrar la medida justa entre Cielo y Tierra, necesitais orientación y “religio”. La búsqueda de Dios pulsa en todo hombre, pero también puede desembocar en manía: Spiritus contra spiritum. Las drogas demuestran una búsqueda desorientada de si mismo, cuyo espíritu da informaciones ajenas al hígado. En el examen de conciencia TE ENCUENTRAS A TI MISMO. Este es el sendero de Cristo.  

En caso de sobrecarga el hígado produce bilis amarga y agresiva para la descomposición del espíritu ajeno. En cambio, los pensamientos atrabiliosos, el odio venenoso, los sentimientos amargos de culpabilidad y de inferioridad del ego descomponen a su vez el hígado y la propia vesícula biliar. Los cálculos biliares son petrificaciones de pensamientos sumamente antiguos de odio y de obsesión. En este caso reinan la desgracia, el asco y la pesadumbre, la inmoderación, la negligencia y la manía. En la vesícula biliar habitan la rabia, la iracundia, el odio a si mismo y la agresión, la melancolía  y el genio colérico, pero también las propiedades luminosas: el sentido moderado, la alegría, el equilibrio interior, la veneración y la franqueza. 


Estómago – amor y miedo
Tu estómago recibe todo lo que tu tragas: sustancias físicas, espirituales y anímicas, cosas que alimentan, que son indigestas y tóxicas. Recibe sustancias de esta vida y de todas las demás también. Tu estómago no tiene ninguna posibilidad de rechazar cosas. Tiene que recibir lo que se ha tragado. El AMOR pasa por el estómago, pero también habitan aquí el miedo y el mal estar, la amargura, la avidez y la tacañería, la desilusión, exigencia y el hambre – pero igualmente recogimiento, dulzura y entrega. La forma de tu estómago se parece a la forma de un embrión y efectivamente se encuentran aquí sustancias de tu infancia evolucionaria, huellas y residuos de toda clase de traumata de nacimiento y de infancia. 


Páncreas – agresión y alegría
Al contrario de la dulzura y del estado indefenso del estómago, el páncreas reina con  suma agresión. Es órgano y glándula de hormonas a la vez. Sus enzimas descomponen sustancias y agresores que el estómago se vió obligado a aceptar. Estas armas químicas son tan agudas que destruyen el órgano mismo, si no se les domestica. El órgano ataca y tiene que retenerse a si mismo. Equilibra y tiene que estar equilibrado, para no matarse a si mismo. En esta glándula de vuestro sistema de hormonas gobierna el ser luciférico de vuestro cuerpo en su propia esencia, el volador kamikaze del mundo de vuestro cuerpo.  

Además produce insulina que baja el nivel del azúcar sanguíneo y a la vez produce glucagón que fomenta la formación de azúcar. El alto espíritu exige el amor a si mismo que conduce a la vida dulce del alma, mientras que el espíritu bajo se obstina en la desconfianza y el odio a si mismo que envenenan y amargan el alma. Aquí reinan el afán de gobernar y de buscar querella, así como temores al futuro – pero también las fuerzas de la confianza y el equilibrio interior.


Intestino delgado – claridad y decisión
Vuestro intestino delgado recibe los alimentos transformados ya en puré y decide sobre aceptarlo o dejarlo pasar. Aquí se realiza la aceptación de informaciones que modifican vuestros cuerpos, los hacen progresar, fortalecen u ofenden. La falta de claridad del ego provoca la incapacidad de distinguir del intestino delgado, la falta de amor a si mismo lleva a la indiferencia del órgano. Así pueden perderse sustancias constructivas para vuestros cuerpos y el intestino delgado se queda con los desechos inservibles. En el intestino delgado reinan los seres de tristeza, disgusto y dolor, temores de existencia y desorientación – pero también los seres de la alegría, de la despreocupación infantil y de la claridad.  


Intestino grueso – muerte y nacimiento
Vuestro intestino grueso colecciona las sustancias apartadas, conducidas por trayectos curvados, donde se las trabaja, resorbe, fermenta y espesa, antes de abandonar el cuerpo. Las bacterias disgregan los restos de las sustancias no digeridas. Viven en simbiosis con vuestros pensamientos, a las que se atienen todos los procesos en el cuerpo. Las bacterias siguen vuestros pensamientos, es decir, son agresivas o mansas, letárgicas o vivas. Así hacen su trabajo – o no lo hacen. Es recomendable dejar suelto todo lo viejo, inutilizable. Solo así puede surgir algo nuevo. Las vitaminas importantes para la salud solo pueden desarrollarse en una flora intestinal sana. El ego no quiere dejar suelto, cuando se siente torturado por temores de pérdida o ganas de venganza, cuando necesita dolores viejos, para algún día vengarlos. Con esto tortura el alma y el intestino grueso que anhelan perdón y dejar en libertad. Quieren renovarse y en su lugar son envenenados. Aquí reinan culpabilidad, vergüenza y sentido de inferioridad, ganas de venganza, desanimación y cobardía, pero también eminencia, perdón y respeto a si mismo. 


Riñones y cápsulas suprarrenales
Vuestros riñones sirven para la formación de ácidos. Son gemelos desiguales que mantienen el equilibrio horizontal entre las fuerzas femeninas y masculinas, oscuras y luminosas, alcalinas y ácidas. Constantemente topan contrafuerzas y tienen que encontar su equilibrio para que pueda haber crecimiento. El desequilibrio provoca supresión y destrucción. Los minerales construyen cuerpos y los ácidos inducen movimiento. Conjuntamente crean la vida. Un exceso de minerales petrifica la vida, un exceso de ácidos la caustican. Los pensamientos forman minerales, los sentimientos forman ácidos. Los riñones equilibran entre pensar – inteligencia masculina y sentir – intuición femenina. Cuando vuestro ego rechaza obstinadamente los sentimientos, entonces arriesga la petrificación de los órganos. Esto excita las glándulas de derramar hormonas sobre vosotros, para hacerlos funcionar nuevamente. En cambio, cuando sois muy emocionales, sin cuidaros de repensar las cosas, entonces os llenais a vosotros mismos de ácidos y hormonas. En ambos casos os volveis finalmente “ácidos” – amargados y tristes. Las fuerzas ácidas del ego consumen las sustancias minerales en los propios riñones y lo que resta son cristales puntiagudos: cálculos renales, lágrimas cristalizadas, petrificadas de tiempos pasados, pensamientos y sentimientos muy antiguos, no redimidos.  

Vuestras cápsulas suprarrenales forman aquellas hormonas de salvación que compensan desequilibrios verticales. Son los intermediarios entre el espíritu pequeño y el grande, regulan sentimientos de miedo, estres y choque que se produzcan y equilibran estados de rigidez de los órganos. Las cápsulas suprarrenales actúan contra el pensar excesivamente comprometido y el sentir ardiente desbloqueando procesos estancados dentro del cuerpo. Estas hormonas están previstas para eventuales servicios de emergencia. Pero si vuestro espíritu pequeño se ha retirado del todo del grande, si entra constantemente en estres, miedos y tensiones, entonces la producción de hormonas equilibra incesantemente los choques dentro de vuestro cuerpo y – como efecto secundario – lo lixivia y lo quema. En vuestros riñones y cápsulas suprarrenales reinan la falta de decisión, las dudas y las ganas de criticar – pero también la certeza, la comprensión y el acuerdo.


Vejiga – tristeza y entrega
Vuestra vejiga recoge los desagües de vuestro cuerpo con todos los ácidos, impurezas y dolores. También colecciona las cantidades de lágrimas no lloradas de vuestra vida y de todas las vidas que habeis vivido – el agua de vuestro alma. Teneis tendencia de estar permanentemente tristes, y sin embargo no quereis dejar de tener cargas síquicas, cuando en vuestra infancia habeis aprendido de que “no se debe llorar” y que las lágrimas son una señal de debilidad. Pero al alma le gusta llorar, cuando tiene ganas de llorar. El alma quiere esto, el sacar todas las lágrimas, todo dolor y toda pena como avenidas de pleamar de la vida – para limpiar y refrescarla.  

El alma puede convertir el llorar en una fiesta, igual que el reír.Si vuestro espíritu pequeño no admite esto, el flujo de la vida se para. La tristeza y el agua se estancan. Entonces, la vejiga se transforma en una caldera de presión que se evacúa cuando duermes, lo que ocurre más que nada con los niños o que hace subir su sobrepresión hacia los riñones, lo que acontece con adultos superduros que no sueltan el control sobre sus sentimientos nisiquiera cuando duermen. Lo que queda son cálculos vesicales, sentimientos petrificados muy antiguos que todavía hoy producen dolores muy desagradables. En la vejiga reinan la soledad, impaciencia e inquietud, desilusión y tristeza, pero también paz, paciencia y armonía.


Sistemas de funcionamiento y circuitos espirituales

Si creeis que vuestros huesos son sólidos, duros y no fluyentes, os tenemos que decepcionar. Esta decepción NO la retengais, por consideración a vuestra vejiga. Lo mejor sería despedirla llorando. Entonces obteneis una nueva claridad y comprendereis verdaderamente lo que os queremos hacer saber.Vamos a contemplar ahora vuestros tres circuitos TIERRA, AGUA y FUEGO. Al circuito AIRE nos dedicamos en la Lección 2.


TIERRA
Huesos y articulaciones
La espina vertebral es sinónimo de vuestra sinceridad interior, de vuestra conducta hacia vosotros mismos y hacia el mundo. Es mástil de emisión entre Tierra y Cosmos y antena para la recepción de todos los mensajes. Es vuestra varilla entre Tierra y Cielo, la lanza de vuestro guerrero de Luz, el núcleo de vuestra columna de Luz.

Vuestro sistema óseo es el pequeño circuito espiritual. Durante miles de años habeis andado y en el sendero a través de las eras os habeis doblado y torcido, os habeis humillado y habeis torcido vuestra propia espina dorsal y la de otros. Así habeis depositado las experiencias de todas las constelaciones de víctima y autor como sustancias de dolor en vuestras espinas dorsales, huesos y articulaciones

Vuestros huesos masculinos están erguidos como antenas entre Tierra y Cielo. Vuestras articulaciones femeninas unen los huesos  y los mueven. Al mismo tiempo los separan entre ellos y los mantienen presos en pequeñas corrientes fluyentes.

Dividieron la “antena hombre” en muchas piezas pequeñas y obligaron vuestra conciencia a “atenerse a los hechos”. Vuestras articulaciones se quedaron cerradas con las informaciones del espíritu alto. Restringieron su movimiento para fortalecer el movimiento del cuerpo. Así aquellas pequeñas corrientes fluyentes podían alimentar vuestros cuerpos, sin tocar el cosmos. Vuestros huesos y articulaciones podían crecer y fortalecerse sin perturbaciones. 

Al mismo tiempo se volvieron porosos, fácilmente rompibles y rígidos a partir de un determinado punto de la curva de vuestra vida. Esto lo habeis considerado “normal”. Bueno, ha sido normal en la era de Piscis, dado que TODOS los cuerpos estaban llenos de sustancias de experiencia dolorosa.

La era de Piscis ha pasado. Ahora se abren vuestras articulaciones, vuestros huesos sacuden las viejas energías y vuestro cuerpo anhela el traslucimiento. Vuestro espíritu quiere nacer dentro de vosotros, vuestro alma quiere ser libre y vuestra columna de Luz desea la activación.

Por consiguiente, vuestras articulaciones abren ahora sus cerraduras espirituales permitiendo así que vuestro cuerpo se convierta en una gran corriente de fluencia entre Cielo y Tierra. Bueno, esto acontece – por cierto no sin una crisis de cura transitoria. 


AGUA
Sistema de sangre y de linfas
La sangre y la linfa, los jugos celulares y digestivos forman parte de vuestras corrientes fluyentes espirituales medianos. En estrecha unión con vuestro alma y vuestros sentimientos serán claros y puros u opacos  e impuros, según y como sea vuestra conducta interior hacia vosotros mismos. Vuestro flujo de sentimientos se demuestra en vuestra capacidad de alegría y espontaneidad y en vuestro flujo de dinero. Vuestro corazón consta de dos ampliaciones en forma de cámara de las venas y arterias. Durante vuestro desarrollo fetal todavía formaban una unidad, pero a partir de vuestro primer respiro se encuentran separadas por el diafragma cardíaco. En este momento el Ser de Un Espíritu se ramificó  en Oscuridad y Luz. La circulación de vuestra sangre fluye en los  caminos del espíritu luminoso y oscuro. TransportaLuz y Oscuridad, hacia arriba y hacia abajo, pureza e impureza, amor y odio, vida y muerte – incondicionalmente, sin restricciones ni fronteras. ¿Qué pensais pasa con este flujo libre en vuestras arterias y cuerpos, si reconoceis LUZ y rechazais OSCURIDAD, si santificais pureza y despreciais impureza? 

El agua linfática cristalina (masculina) y sedosa (femeninoa) es la sangre de vuestro alma y del espíritu. Se reúne con la sangre de vuestro cuerpo en el bazo, aquel órgano, cuya importancia no se ha descubierto hasta hoy. Un ser cristalino limpia el tejido de vuestras células y lo alimenta con el agua de la vida. Siendo el corazón el centro espiritual de la sangre, el bazo es el centro espiritual de la linfa. El bazo une ambos sistemas. El bazo recibe las energías de los bosques y paisajes – la luz espiritual que fluye de las estrellas a la Tierra. La linfa la transporta muy adentro de vuestros cuerpos y abastece vuestras células con alimentos terrestres y cósmicos. Si vuestro ego suprime los dulces sentimientos del alma, entonces ella pierde su intercambio con las esferas espirituales. El flujo de vida vital se estanca, pierde su pureza y el agua blanca de la vida se vuelve turbia..    



FUEGO
Sistema nervioso y hormonal
Los grandes circuitos son vuestros sistemas de fuego. El ego se expresa en vuestros pensamientos y éstos promueven creaciones en el propio cuerpo. Vuestros pensamientos son el “fuego provocante” de vuestra voluntad humana. Vuestro sistema de nervios es el “fuego conduciente” de vuestro cuerpo. Recibe los impulsos de los pensamientos y los hace seguir – en forma pasiva, servidora. Inflama aquellos fuegos en vuestro cuerpo provocados por vuestros pensamientos autodestructivos. Vuestro sistema de nervios hace posible la transformación de pensamientos fogosos y sentimientos ardientes en sustancias corpóreas: excemas, úlceras, células cancerosas.

El espíritu se expresa en el sistema hormonal, lo que también promueve creaciones en el propio cuerpo. Vuestro sistema de hormonas es el “fuego transmisor” de vuestro espíritu cósmico. Es un sistema de fuego activo que condujo vuestros pensamientos y sentimientos durante vuestros años oscuros hacia actos bélicos. Conduce todas las energías bélicas de vuestro aura que habeis traído de otras vidas hacia vuestros sistemas vivos y asegura que irrumpan. Os arrastra a vuestra guerra, abre la batalla.

De otra parte, el sistema de hormonas protege vuestro cuerpo matando a todos los enemigos. Es verdaderamente un maestro de la Luz y de la Oscuridad, un guerrero y curandero, un demonio y un maestro, una espada con dos filos. Es un imperio en vuestro cuerpo que cumplía su servicio durante largo tiempo en la forma oscura, similar a un protector contra catástrofes. Dominaba el cuerpo sin aparecer visiblemente, exactamente como vuestros servicios de seguridad internacionales.

Durante miles de años os instigaba y os defendía contra agresores generados por vuestros pensamientos negativos. Con el tiempo se convertía en un Moloc dispuesto a dar golpes por dondequiera algo parecía “no normal”- en estrecha simbiosis con vuestro ego. Mostraba sobrerreacciones y no admitía ya ningún flujo libre. Vuestros propios pensamientos os entregaban a este sistema. El cuerpo se volvía viejo y decaído, el espíritu dormía y quedaba sin descubrir. 

Ha llegado el punto culminante de su gobierno. Ahora se inicia el cambio. La modificación del campo magnético terrestre desde 1989 también transforma la esencia de vuestras glándulas hormonales: los generales ancianos se convierten en seres cristalinos. El modo de obrar fundamental, bélico, se transforma en fuerza de integración y paz interior. El “equipo de crisis militar” dentro del cuerpo se convierte en “respiro galáctico”. En el tiempo de transición indudablemente se producirán síntomas, crisis de sanación – puesto que los guerreros viejos ascienden y abandonan el cuerpo. 



¡¡Salud!!

Los medios de sanación son:
voluntad, intención y decisión
respiración, meditación y dormir
llorar y reir
aceptar y soltar


El baile de la vida gira hacia arriba
Todas las enfermedades en esta época son síntomas ascendentes. Lo que habeis aspirado a través de miles de años y encarcelado en las cámaras oscuras del subconsciente, vuelve a ascender. Lo exhalais – tanto si lo quereis como no. La época de transición no es un acontecimiento personal, sino cósmico-colectivo. Luz cósmica radía abajo y arrastra Oscuridad terrestre-humana hacia arriba. Os también a vosotros. No os queda más remedio que volveros sanos. Esta es una parte de vuestro proceso cuerpo de luz personal. Muchos de vosotros ciertamente no se quieren dar cuenta de ello. Muchos no creen en su fuerza o toman todo esto como una tontería padre. Así os cerrais de una u otra manera a la luz entrante y la oscuridad saliente. Es esta resistencia interior que os produce dolores, que os pone enfermos y os impide de sanearos. Es esta resistencia interior que os hará morir. Es parte de vuestro apocalipsis personal. 

“El tiempo es elevado y exige la absoluta despedida de viejas estructuras: pensamientos  que os limitan, presión que ejerceis  sobre vosotros mismos, valoración y  condena de los pensamientos, sentimientos y  actuaciones propios. Cuando un orden viejo pasa a un orden nuevo, al principio habrá des-orden, caos. Pero caos también es un estado divino que deberíais aceptar y disfrutar de él. Cuando se apaga la luz vieja, durante algún tiempo habrá oscuridad, antes de
encenderse del todo la luz nueva. Tengan confianza.

La resistencia interior contra cambios exteriores produce dolor..Los cambios actuales exceden la fuerza de vuestra imaginación. Abandonen la resistencia. Mantengan la seguridad y el amor en sus corazones, precisamente en tiempos difíciles y situaciones no apreciables. Sabemos que esto no es fácil. Pero se requiere vuestra decisión interior que deberá tomarse una vez firmemente. Y si luego sigue doliendo un tiempo, estén seguros: curará. En estos tiempos de la transformación queden centrados en vosotros mismos, en sus corazones. Estén llenos de amor y paciencia con vosotros mismos.

Sienten la alegría que corre por su cuerpo e imagínense que la materia espiritual de la ALEGRÍA hace girar sus células con más rapidez. Ella construye la red de fibras de luz que une su cuerpo con el espacio del alma, lo protege sirviendo así al despliegue de sus cuerpos de luz. Imagínense, como la ALEGRÍA genera cristales en sus células que preparan sus códigos divinos para el próximo escalón de la evolución. Observen como “la alegría, hermoso destello divino” fluye por sus cuerpos y como cada uno de estos destellos divinos acciona un interruptor en sus células. ¡Sí, esto tiene lugar, en efecto! 

Tengan confianza. Estamos con vosotros y vemos crecer día por díasus corrientes de luz y de colores. Oímos como los sonidos de sus pensamientos y sentimientos se vuelven más puros y armoniosos. Os llevamos y amamos. Aperciban esto abriéndose a nuestros rayos de amor espiritual. Somos Ángeles de Dios a su servicio en la Undécima Dimensión y yo, ARIEL, suscribo como responsable de esta Circular de Amor en fecha 12 de marzo de 2001.” 

Cambio dimensional en la célula


Siete años
“Cada siete años se realizó la generación de nuevas células en sus cuerpos. Este ciclo regía en el tiempo antiguo, cuando sus cuerpos – en bien de la evolución del alma – se hallaban expuestos al decaimiento. Sus almas se han desarrollado por completo y sus cuerpos físicos están unidos nuevamente con las patrias espirituales. Ahora son nutridos desde fuentes cósmicas para poder abandonar definitivamente el mundo de las enfermedades. Para lograr esto, indudablemente se requiere un equilibrio perfecto.  


Cooperación
Parte de este equilibrio se logra con la afluencia de la Luz espiritual. La otra parte tiene que tener lugar a través de su apertura interior. La entrada en vigor de este tiempo es la espiritualización de la Tierra y de todos los cuerpos en la Tierra. De esto resultan grandes cambios para sus cuerpos y considerables exigencias en cuanto a sus pensamientos creativos y sus decisiones interiores conscientes. La voluntad cristalina de vuestro espíritu divino está presente en la Tierra. Tiene el poder de poner sus antiguos sistemas físicos fuera de vigor y de crear nuevos. Puede sustituír los procesos bío-químicos por espiritual-físicos y puede reextender las viejas estructuras de percepción en el cerebro. Tiene el poder de cancelar todas las pendencias y recuerdos de dolor y odio en su interior. No es una voluntad ajena, sino la voluntad de su propio espíritu más elevado. Pero tienen que aceptar y dirigir esta voluntad.  


Siete días
Con esta voluntad pueden crear nuevamente sus células físicas en solo siete días.Si hay síntomas y enfermedades que se retienen más de siete días en sus cuerpos, existe un motivo para que sea así. La generación nueva de células se realiza con la antigua estructura de pensamientos mayormente inconsciente. Es negativa y crea células traumatizadas y enfermas nuevamente o impide la generación nueva de células sanas. La calidad de sus pensamientos desde siempre ha creado la calidad de sus células. Ahora bien, en vista del campo electro-magnético modificado que concierne la Tierra y sus cuerpos, esto se realiza dentro de un tiempo cortísimo.


Ilusiones
En la nueva era no existen la enfermedad, ni las ocupaciones. Sin embargo, en la época de transición las retienen con sus pensamientos acostumbrados, asistidos por las poderosas construcciones pensadas y  las mallas de argumentación de sus instituciones. Pero como que ya no quedan bases espirituales para el surgimiento y la retención de los síntomas, tales ilusiones y quimeras desaparecerán de su vida, si en su orientación interior a la Luz permanecen inquebrantables durante un tiempo.


¡Estáte contigo!
Quédate contigo, quédate fiel a ti mismo. De esta manera te mantienes capaz de cooperar en el intercambio de tu sustancia celular. Quédate fiel a tus células y tu cuerpo. Las células de sus cuerpos son como niños que se desenvuelven bajo su protección y cuidado. Niños abandonados, aúnque “solo” estén abandonados en el sentido de carecer de estímulo, se vuelven débiles, enfermos y mueren. En el momento de abandonar las células de sus cuerpos para seguir a los pensamientos institucionalizados: ”están destruídas, qué le vamos a hacer”, vosotros los privais de vuestra fuerza creativa, del espíritu de transformación provocando así su decaimiento. 

ÉSTE es el drama, amados míos, no el resultado positivo del diagnóstico, sino esta su propia decisión, tomada inconscientemente, de abandonarse a si mismo. Sin exagerar, lo podríamos llamar “suicidio por imprudencia”. Dejen ya de una vez esta manera de pensar adoptada a ciegas y dediquense a sus cuerpos con cuidado y amor. Ejerzcan un pensar sin miedo, sin presión y llenos de amor.


Cambio dimensional en el raigón del diente
Pueden cambiar la sustancia de sus células inmediatamente con sus pensamientos cristalinos. De esta manera pueden sanar y regenerar por completo un raigón de diente inflamado o un agujero en el diente. Su voluntad amorosa se abre de la manera ya conocida y se concentra en las fuerzas divinas que entran en el diente aumentando entonces la oscilación de la sustancia celular de tal manera que todas las fuerzas negativas y sustancias bajas dejan de existir. Su voluntad y su amor realizan un aumento de oscilación maciza, lo que corresponde a un cambio dimensional en el diente y en su raigón.” 

CRISTALICEN SU PENSAR
AMEN SU VOLUNTAD
QUIERAN SU AMOR


Estamos con vos efectivamente
St. Germain y Sabine