2ª Parte Amor Humano
El guerrero y el amor
El caos y la sanadora
Transmitido por: St. Germain, Maria y Ohamah
También en este caso no les damos a conocer ejercicios, sino que dejamos este tema y a ustedes a la fluencia libre de sus sentimientos, energías y entendimiento.
Hubo un tiempo, cuando los corazones de las mujeres se habían cerrado de tal manera que ya no estaban en condiciones de verdaderamente recibir y de dar,
pués, recibir y dar es lo mismo.
Hubo un tiempo, cuando el hombre dominaba y daba lo suyo
y giró la rueda de la evolución hacia abajo, lo que corresponde
a su naturaleza.
Ahora llega el tiempo, cuando la mujer da lo suyo
y conduce la rueda de la evolución hacia arriba,
lo que corresponde a su naturaleza.
Textos coleccionados y repasados desde 2002.
Una historia atlante
El ser masculino guerrero
En Atlántida eran los sacerdotes quienes iban girando la rueda de la evolución entre la fuerza masculina y la femenina. Por cierto que siempre eran las castas superiores de la sociedad que cambiaban la sociedad y el mundo con sus conmociones y necesidades.
El concepto de „sacerdote“ anteriormente era mucho más amplio que en la actualidad con ustedes. Era un título, similar a su título de doctor o catedrático. Entonces había sacerdotes para todos los ramos de la ciencia e investigación: salud e higiene mental, investigación musical y tonal, comunicación y filosofía, guiado y derechos del hombre, amor y sexualidad, plenitud y riqueza, vida natural y animálica, intuición y clarificación de conflictos, investigaciones geológicas y cósmicas.
Tal como lo hemos explicado en nuestra Nueva Historia Creativa, hubo tres escalones de descenso de ustedes mismos, tres fases de la división del Uno en la dualidad. La primera fase era la de la investigación conjunta del espíritu dividido. Los seres masculinos y femeninos convivían en profunda diferencia y paz. Ustedes eran dioses andróginos – seres sin cuerpo.
El segundo escalón densificó su consciencia considerablemente, la calcificó. Ustedes empezaron a semejarse y a olvidar quienes son y por qué existe el otro sexo. Pero estuvieron contentos así, pués, el amor todavía reinaba en sus corazones y así, en este espacio-tiempo todavía no han sufrido ninguna deficiencia.
El tercer escalón ha sido la crucificación del ser de ustedes, el escalón de los cuerpos físicos, de la muerte y del dolor. Ha sido el escalón de la pérdida sentida de....?....de lo que era, esto ya no lo sabían. Pero era algo que dolía.
La élite del pueblo atlante había evolucionado ampliamente en la investigación de la sabiduría espiritual, cósmica y terrenal. Todos ellos eran altamente especializados en sus ramos – y sin embargo faltaba algo que no lograban descubrir, aúnque la solución – o tal vez también por que se hallaba tan cerca.
Aún viviendo el pueblo madre de la humanidad en el espacio de una consciencia sumamente abierta, le faltaba a cada uno de los seres humanos algo en lo más profundo de su interior. Fracasaban todos los intentos de reconocerlo en el interior y de recibirlo en el exterior. Cuanto más cerca se parecía llegar al misterioso algo, tanto más lejos aparentaba ponerse. Pués en el tercer escalón poseían por primera vez un corazón propio que sacrificaron seguidamente a sus nuevas investigaciones y lo crucificaron. Ustedes han permitido que la consciencia del Uno se volviese polvo para obtener cuerpo.
La inteligencia masculina y la intuición femenina habían alcanzado un alto nivel en Atlántida. Ustedes habían logrado poder sobre los más variados ámbitos de la vida y de la naturaleza, pero todavía no sobre ustedes mismos. ALGO aún faltaba.
Ciertamente se aprendió con el tiempo que ese ALGO debían ser las esencias espirituales en los cuerpos masculinos y femeninos que podía ayudar a emprender el ascenso – y al individuo, como se creía, al poder sobre todo.
Los hombres en su capacidad de encarnación y materialización sufrían bajo la falta de calor álmico propio y del acceso al espíritu fluyente. Con esta falta no encontraron en la materia ni el cumplimiento interior, ni un relajamiento. Las mujeres, en su capacidad de inspiración y sanación no alcanzaban pisar el suelo. No consseguían arraigarse en la materia y flotaban entre los mundos.
Los unos poseían el saber de los fenómenos exteriores, el QUE, y los otros vivían el fenómeno interior, poseían el saber del COMO.
Bueno, en ausencia de la UNA consciencia divina, de la fuerza del corazón y del amor, se tuvo que encontrar un camino para poder realizar la fusión de ambos polos. Dado que existía entonces entre los dos sexos una separación interior, este camino únicamente podía ser el de la lucha por el poder y la supremacia – el camino de la supresión de uno de ambos sexos.
Los sacerdotes masculinos creían poder incorporarse la fuerza de las mujeres con la sexualidad, dado que habian descubierto que la intuición femenina-espiritual, la sabiduría femenina superior reinaba en los jugos físicos de las mujeres. Este fue el momento, cuando la sexualidad se convirtió en un instrumento del poder, de la violencia y de la supresión, lo que condujo finalmente a la esclavización de las almas.
Hasta este momento, la sexualidad había sido una forma de trato libre en la sociedad. Cada uno podía estar unido con cualquiera. En el intercambio de los sentimientos, pasiones y jugos tenía lugar el intercambio de las esencias espirituales. Los hombres y las mujeres se nutrían mutuamente viviendo ellos con ellas su sexualidad. De la misma forma se nutrían mutuamente el espíritu y el cuerpo, pues, se encontraban en un intercambio vivo. Cuanto más hombres y mujeres podían fusionar entre ellos, tanto más vivo y multifacético era el intercambio y la unión de las energías en todos los niveles. Durante largo tiempo, la sabiduría de los hombres estaba fusionada con la intuición de las mujeres en los niveles interiores y exteriores y ambos sexos, así como cada individuo eran fuertes y llenos de vigor.
Pero la consciencia en continuo descenso cubría los corazones con velos y los separaba entre ellos. En ausencia del amor del UNO SER, los sacerdotes masculinos comenzaban ahora a aprovecharse de esta forma libre de la sexualidad. Buscaban las mujeres, ya no, para unirse a ellas, para abrirse y entregarse también a ellas, ya no para nutrirlas, sino para obtener de ellas, lo que creían necesitar.
Las sacerdotas y mujeres se convertían, perdonen la expresión, en una clase de vacas lecheras y la sexualidad en un tipo de empresa de cría que se ampliaba para aportar beneficios. Entre los hombres, la comprensión del amor estaba íntimamente relacionada con el intelecto. Esto les ha causado dolor, puesto que la profunda sensación de la fusión y de lo sagrado del acto quedaba reservado a los cuerpos femeninos. Este dolor, esta incapacidad de tener profundos sentimientos era su herida – y se convirtió en su arma. La orientación hacia un nuevo objetivo floreció en dimensiones gigantescas.
Al principio de esta evolución, las mujeres dejaron actuar a los hombres, porque sus sentimientos de amor hacia ellos era grande y ellas creían que esta moda entre los hombres se calmaría, si se les diera lo que querían. Pero no recibieron lo que deseaban, pués, el espíritu que fluye libremente no puede captarse con el lazo de un cowboy que está cerrado y no da nada. De otra parte, a las mujeres se les despertó el presentimiento del poder y esto comenzó a gustarles. En este punto se levantó el soberano en ellas.
Con el tiempo tuvo que quedar evidente que las mujeres se sentían abusadas y torturadas, hasta despreciadas por sus profundos sentimientos. No se habían percatado del momento de juntarse para hacer parar este desarrollo. El abuso de sus sentimientos y de su amor incondicional las empujó también a ellas en una densificación mayor de su consciencia. Cuando la ética y la moral de un polo en la sociedad comienzan a bajar, el otro polo pronto sigue a esta tendencia.
Las mujeres entraron en la lucha. Primero comenzaron a defenderse y a cerrarse. Determinaron a su vez a dejar de nutrir a los hombres. Admitieron que su alta sensibilidad y pasión bajara a un elevado grado de frialdad. Las mujeres ya no vinieron, cuando los hombres las llamaron, les negaron el contacto o por lo menos la apertura interior. De esta manera, los hombres y las mujeres se hicieron sufrir hambre mutuamente. El que pasa hambre, lucha por comida y poder.
Los sacerdotes notaban el peligro que significaba este retiro femenino para ellos y durante mucho tiempo buscaban una salida. En vista de las costumbres y naturalidades que reinaban entonces, esta salida era absurdo y genial, simple y cruel. Ellos desarrollaron un nuevo código de reglas, una nueva ética y moral en lo referente a la sexualidad y forma social, la monogamía, el matrimonio entre un hombre y una mujer.
Por cierto que esto no funcionaba entre hoy y mañana. Semejante plan fantástico que parecía raro, monstruoso, tenía que introducirse paso a paso. Se utilizaban pretextos y manipulaciones enigmáticos, lo mismo que contratos extorsionantes. A pesar de todo, el plan fue un éxito.
Pues, entretanto las mujeres también estuvieron tan traumatizadas y desorientadas en su sensibilidad, realmente habían caído fuera de la fuerza de su corazón que no se dieron cuenta del verdadero objetivo del plan. A cada sacerdote se le atribuyó finalmente una sacerdota y sólo ellos estaban autorizados para compartir los jugos, los sentimientos y el saber. Estaba prohibida la fusión con otros.
Entonces, indudablemente comenzó la lucha por aquellos partenaires que ocupaban los rangos más altos y las posiciones más solicitadas y los que poseían la sabiduría máxima. Ahora se inició la era de la competencia, del juego de intrigas, de los celos, el ínfimo escalón de la devastación interior que se ampliaría y multiplicaría a través de muchos miles de años.
Las mujeres experimentaban la lucha por el poder de la misma manera como los hombres. Se perdieron en los mismos terrenos del miedo, de la codicia y del odio como los hombres que las encabezaban. Las mujeres se aislaron entre ellas. En la agrupación de las mujeres, el caos hasta fue más grande que en la de los hombres, puesto que ellos, en su papel de potentados sobre los suprimidos, al fin y al cabo seguían teniendo el cetro común en la mano.
Una nube gris de poder, abuso e impotencia oscurecía la respiración de ustedes. Desesperación y muerte, soledad y esclavización de las almas se extendieron sobre la tierra asfixiando la vida por eras.
En este tiempo los corazones de las mujeres se cerraron y ya no estuvieron en condiciones de recibir y de dar verdaderamente, pués, esto es una misma cosa. Los modos de comportamiento y los síntomas que comenzaron a manifestarse a raíz de este desarrollo, serán tema de la próxima colección de textos.
Así, ustedes han caminado a través de esta estación hacia su final, para el cual habían determinado que todo su poder y fuerza fuera polvo. El final ha llegado y lo han sobrepasado. Pués no es el final de Todo. Ustedes han alcanzado el punto más bajo de sus investigaciones, el punto de la impotencia perfecta. Este punto puede ser y será transformado en PODER Y FUERZA viva.
Su Luz Cristal Corazón es la fuerza decisiva que conduce su vida a la transformación, que fusiona y activa sus esencias femininas-masculinas no partidas, que les conduce al profundo saber de su ser antiguo y a su nueva divinidad.
Según nuestra Nueva Historia de Creación, la fuerza del Corazón masculina-femenina fusionada no existía durante 94.000 años en la Tierra. Hace 2.000 años, cuando después de la era de Aries, el curso descendente del sol pasó al ascendente, esta Sabiduría del Amor Única volvió a la Tierra por acción de Jesús el Cristo. Desde entonces, su intención en la vida y su cometido consiste en anclar esta fuerza masculina-femenina Única en la Tierra – mediante sus cuerpos, mediante su corazón, siendo sin importancia, si late en un cuerpo masculino o femenino.
Una historia al final del tiempo
El ser femenino belicoso
Seres masculinos y femeninos no son forzosamente hombres y mujeres. En su tejido celular, el ser femenino ya desde hace mucho tiempo está unido al ser masculino. ELLA, igual que EL, lleva dentro de si todas las intenciones y experiencias de la guerra. La verdad es que muchas mujeres utilizan hoy estas experiencias ostentando una conducta de víctima y de negación, sin reconocer su propia fuerza ante el mundo. En esta conducta de víctima son severas, decididas y belicosas. No están dispuestas a asumir la responsabilidad para sus intenciones espirituales, ni para su verdadera fuerza. Así ellas mismas se han convertido nuevamente en guerreras, sin darse cuenta o sin confesarlo. Y se quedan sin redención y bloqueadas en su ascenso, puesto que bloquean el ascenso de muchos que solo puede tener lugar con su ayuda. En este sentido, el ser femenino no es una sanadora de la vida, sino una guerrera en contra de la vida. El arte guerrero femenino torcido será tema en los textos subsiguientes.
En el centro de la víctima femenina, de las suprimidas e indignas se esconden no solamente las energías masculinas luminosas como decisión, sentido de perseverancia y fuerza interior, sino también las energías masculinas oscuras como rechazo, agresión y frialdad. De estas energías retenidas surge toda clase de guerreras no redimidas, tales como exigentes, controladoras, manipulación, denegación, espíritu de contradicción, síndrome de ayudar, responsabilidad para todos, expectativa, chantaje, soberbia.
La redención consiste en que el ser femenino reconozca su estado de guerrera propia como legítimo utilizándolo para liberar y hacer crecer la fuerza femenina interior. Dulzura y amor son las armas del guerrero en pro de la vida. Así equipado, el ser femenino (espíritu, luz) baja a la fosa, al ser masculino (comp. parte 1ª) y se une con él: „Yo Soy Tu y Tu Eres Yo.“
Sexualidad y alimento
(Canalizado el 11-12-2003)
„En el encuentro sexual como en la comida de alimentos satisfaces tus necesidades físicas y emocionales. Aún haciéndolo en comunidad con otros seres humanos, no dejas de hacerlo para tu propia satisfacción.
Al tocar a tu pareja, te enteras de aquellas partes de ti mismo que se encuentran separadas de ti, las que tu anhelas. Te enteras de estas partes disociadas de ti mismo a través del cuerpo y la vitalidad del cuerpo del otro. Al tocarlo, acariciarlo y excitarte experimentas con la ayuda del otro aquellas partes de ti mismo que te son todavía extrañas, por medio de tu propio cuerpo. Aquellas partes de ti mismo que anhelas y sientes en la sexualidad, son de naturaleza etérea y espiritual – no terrenal, no corpórea.
Cuando crees que necesitas otro ser humano, no has captado todavía que en el fondo te necesitas a ti mismo. Así, la sexualidad es una ayuda para aproximarse un poco más a si mismo a través de otros hombres – con frecuencia sin comprender y abusado. Pero como que solo tu sentir y tu querer pueden conducirte a ti mismo, a tu propio espíritu y verdadero centro, esta forma de búsqueda siempre quedará irrealizable, mientras dirijas tu sentir y tu querer en la sexualidad hacia otro ser humano, en vez de ti mismo.
Si te has encontrado a ti mismo, entonces llevas el amor vivo (hacia ti y el otro) dentro de ti y no dependes de la sexualidad que entonces te dará la alegría y plenitud que jamás has sentido antes.
La sexualidad es, igual que la comida, UN SER DEL AMOR CORPOREO que se espiritualizará en estas épocas de la transformación. Llevas todo dentro de ti y puedes recibir todo del cosmos que te alimenta y llena. Las formas terrestres del amor y del alimento han causado miseria, violencia y enfermedad entre los hombres. Ahora ha llegado el momento de transformarlas.“
La convivencia legalizada
La convivencia y el matrimonio en la comunidad de ustedes establecen condiciones inconfundibles: En el momento, en que una relación se vuelve oficial, se legaliza según las reglas humanas, se somete a una presión enorme, tanto impuesta por estas reglas exteriores, como también por la conducta interior determinada por ellos. A partir del momento de decir que SÍ, nadie puede comer ya otra cosa que el conyuge, cantar otra canción, vivir otra sexualidad, amar a otra persona que al partenaire legalizado.
El contacto sexual entra en un mecanismo regulador, en un marco, en una forma y rigidez. Así pierde aquel encanto que podría conducir a una evolución del espíritu individual y colectivo. En su lugar se convierte en un acto siempre reiterado del placer y de la frustración.
La convivencia humana está gobernada por dos fuerzas poderosas del subconsciente: del MIEDO de estar solo y de la VOLUNTAD del poder y del control.
„Te amo“ significa: „Te necesito, porque no sé qué hacer conmigo“ y „Tienes que estar exclusivamente a mi disposición. ¡Quiero tenerte para mi solo!“
La convivencia legalizada se determina por exclusividades. Una parte excluye todas las demás partes. Cuando la relación interior entre los dos es una „relación entre compañeros de camino“ y la „relación de amantes“ no fluye, entonces o tiene que renunciarse al amor o al estado de compañeros.
Esta renuncia exterior también equivale a una renuncia interior y por consiguiente a una separación ulterior de si mismo que conlleva interior como exteriormente presión, miedo, sentimientos de culpabilidad, falta de sinceridad y miseria.
La espada aguda del amor humano
Transmisión de Sananda a una mujer de orientación espiritual que se sentía bloqueada como madre y cónyuge en su conducta de expectación frente a su familia, dado que nadie le hacía caso en cuanto a sus exigencias, ruegos y propuestas en torno a la vida familiar que ella consideraba justos (octubre 2004).
„Llevas un gran poder dentro de ti que radías, sin estar consciente de ello. Los demás reciben esta irradiación, la viven más intensamente que tú misma. Ahora bien, mientras que tu poder está bajo el dominio y control de tu ego espiritual, actúa como una espada aguda que tu levantas contra los demás. Tu exigencia, bien intencionada, formulada a tu esposo y tus hijos, para que entren en razón sobre el orden y la comunidad, no despierta nada más que abrir una lucha muda.
Los demás te muestran la espalda, no hacen caso. No quieren luchar. Sin darse cuenta construyen barreras para protegerse contra tu influencia belicosa inconsciente. Se apartan de ti para poder respirar de la manera que les corresponde. Sea cual fuere que exijas en el exterior, no lo tienes resuelto dentro de ti, no lo has puesto todavía en equilibrio. Exígelo a ti misma, dirige la punta de tu espada hacia tí, entérate así de tu poder y reconoce que deberías emplearlo suavemente.
Lo que sea que se encuentre en equilibrio y en orden dentro de ti mismo, no lo exijas en el exterior. Es preferible fomentarlo.
Suelta a los seres humanos. No exijas nada de ellos. No los pongas bajo presión. Deja que sigan su camino. Permite que se evolucionen según sus propias intenciones. Liberalos de tí y libérate de ellos. Nadie en la Tierra está en tu punto de evolución y de los errores. No tienes ningún derecho, ni fundamento de esperar lo mismo de los demás.
Regresa a ti mismo y ordena tu propia vida. Equilibra tus fuerzas del espíritu y de la materia, para que el AMOR pueda florecer dentro de ti, antes de radiar hacia el campo de los otros. El amor ama lo que es. El amor no exige, no espera nada y no delega. No espera un pensar y sentir mancomunado, nisiquiera en la familia. El amor tiene paciencia y permite que la plantita crezca.
Si diriges la espada de la verdad espiritual hacia ti mismo, recibirás dos ondas de dolor: vacío interior, falta de esperanza y la pregunta por el sentido de tu vida, cuando has dejado libres a los demás. A esta primera onda le sigue el descubrimiento de tu caos interior – un sin ser que ha podido crecer en tu huída de ti mismo practicada toda tu vida. Acéptalo.
En este sendero te encontrarás con aquel gran espíritu de la vida terrenal que cuida tu luz y tu sombra – en el espacio de tu oscuridad, tu desorden y tu desequilibrio. Y también este lugar está lleno de Luz y de Amor.“
El ser humano del Tiempo Nuevo es femenino
El ser humano del tiempo nuevo es femenino, totalmente dispuesto a la entrega y a la compasión. Es un ser que actúa secretamente – un ser poderoso, sólido de arriba hasta abajo, de gran fuerza, coraje y decisión. Es guerrera y creadora, todo junto. Este ser humano nuevo ha venido para finalizar largas eras de la negación de la fuerza original femenina que habían conllevado un profundo agotamiento y falta de vida. Su fuerte es dulzura, intuición y misericordia. Utiliza el agua de la vida como medio de disolución maravilloso que ablanda y suelta las duras crostas de los pensamientos y sentimientos de los seres humanos antiguos. Las disuelve suave y defensivamente, sin provocar nuevas crisis.
El ser humano del tiempo nuevo llora. Llora y nadie sabe por qué lo hace. Muchos creen que está enfermo o débil, sin embargo está fuerte y de salud inquebrantable. Llora por que eligió las lágrimas como medio para la redención de los fuegos del dolor – y miles de ángeles toman la oscuridad disuelta por su flujo de lágrimas y la llevan arriba a la Luz.
Su segunda herramienta es el soñar. Aquí está en contacto vivo con los mundos detrás de los velos, con los hermanos y las hermanas de los reinos espirituales. La fortaleza y el poder interior del ser humano del tiempo nuevo es de naturaleza femenina, espiritual, pasiva. Es la fuerza de la sanadora y guardadora de la vida. Es el fluír y actuar en secreto, en un corazón cristalino que es autosuficiente y que no exige nada a los demás. El ser humano del Tiempo Nuevo elige cuerpos femeninos y masculinos.
Amor maternal antiguo
Esta fuerza interior ha sido suprimida largo tiempo por fuerzas opuestas, por fuerzas femeninas sin redimir. El anhelo de ser reconocidas y elogiadas en el exterior, el retiro y la petrificación, cuando no hubo reconocimiento, la preocupación, la compasión y el sufrimiento por otros, cuando no se llegaba a descubrir el sentido de la propia vida, el agarrarse al propio papel de madre sin poderlo soltar, aún cuando los hijos ya se han vuelto adultos desde hace tiempo, el controlar y manipular, el delegar, exigir y el chantaje amoroso, miedo, desilusión y amargura eran con frecuencia la única cosecha después de una larga vida familiar.
Este amor maternal antiguo no admite que los hijos vayan por su propio camino, lo que parte de la falta de amor hacia ella misma. Le gobierna el miedo y el control aumenta inconscientemente. Ella no despide a sus hijos a su propia vida. No los suelta, cuando el tiempo ha madurado. Los envuelve en la red del miedo y de la muerte. Cuando la mujer en cinta no despide a su bebé de su cuerpo, el bebé se morirá – y ella también. Esto ocurre también síquicamente, en el proceso del segundo parto que se vuelve necesario, cuando el hijo ha adquirido la adultez.
Si posees fuerzas femeninas grandes sin dejarlas fluír y expresarse libremente, entonces esto puede ser mortal para el alma de tus protegidos. A nivel interior radías la luz eléctrica de la madre y sanadora y atraes a aquellos seres humanos que sufren o necesitan ser guiados. En el campo exterior te rodean las fuerzas magnéticas del control y del sufrimiento tuyo. De forma que tu radiación es disonante y no armonioso, eléctrico y magnético, afirmativo y negativo.
El efecto ejercido a los seres humanos atraídos es desastroso. Se encuentran cogidos como en una telaraña y no pueden escaparse. Es verdad que reciben el recogimiento deseado, pero por el precio de quedar presos emocionales. Este cuidado que ata les quita la libertad a ustedes y a ellos. Se convierte para ustedes en una carcel interior, de la que el otro trata de huír oponiéndose agresivamente. El drama de una madre de tiempos pasados y de cada maestro del amor consiste en que engendra a un hijo y lo alimenta, para que algún día pueda marcharse de ella. Dominada por el miedo y el amor le da la vida a un hijo y dominada por el miedo de perder el amor, lo sofoca.
Amor femenino conyugal antiguo
Canalizado el 24-10-2004 como respuesta a las quejas de una mujer, cuyo esposo pasa su escaso tiempo libre con sus amigos, en vez de quedar en casa con ella y sus hijos:
„Cuando sus conyuges os abandonan o andan por caminos que les duelen, ¿los han preguntado alguna vez, lo que les falta junto a ustedes? ¿Los han preguntado alguna vez, lo que les pueden dar en vez de exigir de ellos, lo que en realidad desean recibir de ustedes?
Los hombres están más cerca de las mujeres que de los hijos. Las mujeres están más cerca de los hijos que de los hombres y niños están más cerca de los padres que de las madres.
¿Porqué huye el hombre, cuando se ha vuelto padre? ¿Porqué huye la mujer, cuando se ha vuelto madre? Cuando no huyen de la casa, sí que huyen a sus propios mundos sentimentales y pensativos. La mujer huye al papel de la madre y se olvida que es mujer. El hombre huye a su trabajo y se olvida de su ser de padre y de hombre.
Estamos ante la situación de actor y víctima: „El hombre viola a la mujer“ y al revés: „la mujer viola al hombre“. Lo que él hace abierta y activamente, lo hace élla a escondidas y pasivamente. Antes los ojos y en los manos de él, élla muda al papel de madre del tiempo antiguo, la que muchas veces cree poder adoptar también el papel de la madre de él. De una parte se aleja de él como mujer, le convierte interiormente en su segundo hijo y de otra parte le exige en el exterior la manutención.
Ella se olvida de ser amante y compañera, amiga y hermana.
Una mujer puede lograr que los hijos sean los rehenes del hombre, en los que sus sentimientos y su orientación moral están atados. El encontrará caminos para liberarse de este drama.
Un hombre puede abrirse a sus hijos sólo desde su propio equilibrio que tendrá a medida de que puede ser un hombre, libre de la paternidad, mientras que ella no le toque. Algún día la podrá aceptar.
Un hombre tiene otras sensaciones, percepciones y formas de trato que una mujer.
Mientras los hijos sean pequeños, el hombre, debido a su naturaleza, no puede hacer mucho con ellos. Recién, cuando se han vuelto mayores, pueden llegar a ser sus compañeros, sus amigos – siempre y cuando la mujer haya sido la madre de ellos y la amiga de él.
La mujer que solo quiere ser madre, debería ser sincera y conceder la libertad al hombre. La mujer que solo quiere ser mujer, debería ser sincera y conceder la libertad a los hijos.
La mujer que quiere ser mujer y madre, sanadora y compañera, amiga y amante, es la justa para el hombre que sólo quiere ser hombre – y que quiere volverse padre por libre decisión, cuando el tiempo se haya vuelto maduro dentro de el. Pués, el nacimiento de los hijos es bendición y a la vez maldición.
Es la mujer que lleva la responsabilidad por la madurez de los hijos y del hombre. Ella realmente lleva la mayor parte, puesto que posee la fuerza interior necesaria. Este ser cósmico ha elegido un cuerpo femenino, porque lleva la fuerza de la verdadera madre y la independencia de la verdadera mujer. Pero ella podrá llevar esta responsabilidad sólo porque sigue permaneciendo fiel a si misma y permite que crezca su propia perfección interior que es a la vez masculina y feminina, infantil y madura. De esta manera, la responsabilidad no ejerce ninguna presión que pesa sobre ella y que le saca fuerza, sino un fluír libre entre las
dimensiones del ser niña, ser mujer y ser madre.
Tal vez suene anticuado o no moderno, pero la gracia infantil, belleza y despreocupación, ligereza y pasividad no solamente son las cualidades de una mujer joven, sino fuerzas espirituales de gran efecto nutritivo. Estas cualidades de una mujer joven se desarrollarán hasta su edad avanzada, hasta convertirse en vivas fuerzas divinas en la Tierra, cuando ella está profundamente consciente de ello y fiel a si misma. Y ya solo por esto, ella nutre centenares de hombres y niños durante el tiempo de su vida corpórea.
La lucha entre los sexos es muy antiguo. La supresión de las energías femeninas, el dominio y la negación también han secado las energías masculinas dentro de ustedes.
Así ustedes han alcanzado conjuntamente este punto de la evolución de todas las contrafuerzas y conjuntamente volverán a levantarse. Absténganse de exigir algo del otro sexo, sino que hagan, lo que tengan que hacer, con alegría y entrega. De esta manera regresarán aquellas fuerzas femeninas y masculinas originales a sus corazones y les convertirán en verdaderos hombres y mujeres abiertos y sinceros.
Llamamiento a la mujer
„Contempla tu matrimonio o comunidad como un conjunto íntegro. El hombre, del que exiges y esperas tanto, es un ser que se trasladó a tu custodia. Tu, como ser femenino, le puedes dar, lo que necesita como ser masculino. El amor y el recogimiento en la retirada fortalecen al guerrero en su lucha llevada largo tiempo contra la vida y contra sigo mismo. El amor y el recogimiento en los momentos de la derrota le vuelven blando y sabio. Así, algún día podrá llegar a luchar por la vida y lo hará hasta depositar la espada.
Es el ser femenino que recibe y da vida al guerrero, la madre que le nutre y protege, hasta que pueda ir por su camino. ¿Porqué, oh mujer, te apartas de tu esposo y de tus hijos ahora que se han vuelto adultos? La lucha y la guerra son su naturaleza que no pueden negar. El amor y el cuidado son tu naturaleza. Los puedes negar, no cabe duda, pero con el único resultado de que la lucha y la guerra de los hombres se extienda a todos vuestros ámbitos de la vida afligiendo durante miles de años sin redención y sin cumplimiento la vida de ambos. Él es el guerrero, tú eres la sanadora. Deja que luche y cura sus heridas, cuando regresa a tí. No le prohibas la lucha, no le obligues a volverse sanador.
Tu no tienes ni hermanos, ni padres en la Tierra. Los tienes sólo en el espíritu. En la Tierra son hijos y amantes. Entonces tú, en la Tierra, sólo eres madre y amante. Ustedes, las mujeres, sois hermanas e hijas entre ustedes, mientras están en la Tierra.
En el espacio espiritual ustedes son andróginas, sin sexo, iguales y de la misma nobleza. Para el juego en la Tierra, cada uno elige su vestuario. Muy acorde a su deseo y aptitudes, cada uno juega su papel en bien y en honor del Ser Uno en el espíritu y del Todo en la Tierra – dos mundos de seres que de ninguna manera están separados entre ellos.
Por más que estén compenetradas con sus papeles terrenales, trenzadas con sus velos y sombras, ahora ha llegado el momento de levantarse del polvo de sus experiencias. En cada una de ustedes brilla aquella luz que puede abrir la oscuridad de sus experiencias para darse cuenta, lo que es en realidad: sabiduría profundamente escondida del espíritu corpóreo y del cuerpo espiritual en uno. En la profunda respiración en la oscuridad de sus propios temores, agresiones y dolores terminan el juego de los DOS y vuelven a estar UNO.
Míren: El caos ha invadido su sociedad masculina-femenina. Violencia y miedo, enfermedad y soledad son el final de un largo descenso a la separación entre ustedes. Muchas veces ustedes, en este camino, han cubierto de nuevo con velos, han partido, separado y engañado la fuerza original femenina y masculina, de manera que actualmente nadie de ustedes puede decir, si es en realidad hombre o mujer – ni en estado de desconcierto, ni de un relajamiento total. Pués en efecto, ambos elementos originales están en cada uno de ustedes, profunda e igualmente. Lo decisivo es únicamente la cuestión: ¿Qué cuerpo has elegido para ESTA vida terrenal, para tu intención, con la que has venido Aquí y Ahora, al final del tiempo, a la encarnación. Este cuerpo, en su cualidad específica masculina o femenina, te permite el cumplimiento completo de tus intenciones espirituales.
COMPASIÓN es una cualidad femenina que te hace sentir: „El que causa dolor, también padece dolor.“ AUTOEMPODERAMIENTO es una cualidad masculina. Le hace sentir al hombre: „Quién cura a los demás, tiene que ser curado el mismo“ y „quien está curado el mismo, no exige cura al otro.“ Ambos, compasión y autopoderamiento, forma parte de ti, oh mujer. Pregúntate, si los vives.
Si tú, oh mujer, quieres superar la oscuridad belicosa tienes que hacer madurar el amor y la misericordia dentro de ti. No combatas la oscuridad, ni dentro de ti, ni en el mundo de los hombres. Si lo haces, te combates a ti misma. Haz crecer el amor dentro de ti y reconoce que entre tí y ellos no consiste diferencia. En lo más profundo de la sabiduría escondida en la oscuridad te darás cuenta que nisiquiera existe una diferencia entre la guerra y el amor. En realidad SOLO eres TÚ, la que puede dar Aquí y Ahora en la Tierra. Esta gran fuerza de dar, la llevas dentro de ti. Si no fuese así, habrías escogido un cuerpo masculino.
El cuerpo femenino puede soportar más dolores que el masculino, pero el cuerpo masculino sufre más dolores que el femenino. Los dolores de él son finos, sútiles, muy hondos y entretejidos con el alma guerrera. Ustedes mismos lo han preparado así en los cromosomosde sus cuerpos.
Siguiendo su naturaleza, el ser masculino transforma el dolor en agresión y lucha. Cuando el mismo sufre, hace sufrir también a los demás. Dolor y guerra son sus herramientas creativas de la era de polvo. Les han matado a ustedes siempre de nuevo y los han hecho regresar a la vida. Les han permitido madurar, les han hecho duras y blandas, fuertes y permeables. Los dolores y la guerra antaño han encarnado su espíritu y ahora espiritualizan su cuerpo. La misericordia actualmente les parecerá anticuada, pero en efecto es pura fuerza crística – guerrera y curandera en Uno, aceptación y compasión, ser cuerpo y fuerza espiritual. Acéptalo: El que daña a otros, sufre de su propia imperfección. El que tiene miedo del dolor y lo juzga, también sufre de su propia imperfección. Los dolores y las lágrimas, la guerra y la paz, las energías masculinas y femeninas llenan conjuntamente su camino. Procede a fortalecer ambos polos dentro de ti. Con esto le ayudas al ser masculino a adquirir su perfección.
Así la verdadera belicosidad del espíritu masculino puede fusionar con la belicosidad imperfecta del hombre terrenal y desplegarse en sabiduría, maestría y poder en la Tierra. Entonces tú puedes regresar con él a la unidad del Ser y terminar su juego dual.“
La naturaleza del amor humano
Mensaje de Cristo Emánuel a las mujeres de la Tierra
del 14-4-2002, actualizado en 2007
„Lo sensual no puede estar en comunicación con lo espiritual. Lo sensual está sometido a lo físico, mortal, transitorio – a la ilusión. Lo espiritual es inmortal, eterno.
El amor humano es de este mundo – sensual, personal, físico, mortal y transitorio – ilusión. Impone condiciones y es abundante en palabras. Incluye pocas personas y excluye a todos los demás. Engaña y simula. Sólo da, cuando recibe. Es la separacion de Si Mismo. El amor es una isla de la unión en el mar de la separación. El amor espiritual no es de este mundo. Es no-sensual, no-personal, no-físico e inmortal – eterna verdad. Incluye a todos los humanos y seres y no se ata a nadie. El amor espiritual es incondicional. Les des-ilusiona y les llena en el vacío.
No conoce palabras. Da sin parar y no quiere nada. Es la unificación Consigo Mismo. El amor espiritual es el océano, del que surgió vuestra vida formando islas, en las que vivirán, hasta que la ola de la subida del amor espiritual les hace regresar a él.
Ustedes proceden de la esencia del amor espiritual. Si han recibido una falta total de amor en su camino, la próxima vez han vivido el sosiego en los brazos del conyugue y de la madre, el cumplimiento del amor humano en la Tierra, el amor sensual, físico y transitorio. Ahora ha llegado el tiempo de despedir también esta experiencia y de volver a abrirse al amor espiritual.
Si ustedes reconocieran hoy los fondos originales del amor humano, se retirarían con horror – y a pesar de todo son valiosos. Si ustedes hoy sintiesen la inmensa fuerza del amor espiritual, se quemarían dentro de su estrecha consciencia física. Ustedes reconocen poco de ambos. La vista entera de las cosas les destrozaría, de dolor, como igualmente de alegría. Es decir, anden paso a paso pausadamente – en el dolor y en la alegría de soltar y de recibir.
Y ahora ustedes son conducidos suave e irrecusablemente fuera de esta red, después de miles de años de amor humano-sensual y celos, de la unión y de la vida solitaria, del engaño y de la desilusión, después de eras de guerra que habeis llevado en nombre del amor humano. El anhelo del espíritu – Spirit - de su cuerpo - Sexus – conduce ahora los caminos de su vida.
Muchas veces no poseen la fuerza interior para salir solos de sus relaciones que les atan. Por este motivo, sus relaciones en la Tierra se sueltan de múltiples maneras de sus espacios espirituales. También les apartan de sus caminos en este tiempo las oportunidades del amor humano. No vean en ello una injusticia y humillación, sino el cumplimiento de sus propias intenciones espirituales de llegar profundamente a USTEDES MISMOS. La transformación de la Tierra solo la podrán acompañar y sobre-vivir en un estado de amor espiritual impersonal, incondicional hacia ustedes mismos.
Pero esto no es el final. Si predomina el amor sensual, no podrá estar en comunicación con el amor espiritual, puesto que el amor sensual magnetiza vuestro cuerpo y envuelve vuestro espíritu en nieblas. Si predomina el amor espiritual, éste puede elevar el amor sensual y fusionar con él. El amor espiritual electrifica su cuerpo y hace que se despierte el espíritu femenino en él que nutre, sana y llena profundamente al guerrero masculino – en cualquier forma de encuentro.
Durante el tiempo de transición de la vida sensual a la espiritual, suéltense suavemente de la pareja en la carne y noten el anhelo del espíritu masculino-femenino hacia ustedes. Inhalen profundamente este ser y permítanle de radiar y expandirse dentro de ustedes, de manifestarse dentro de ustedes y de guiar su vida por un tiempo.
Suelten a sus hijos terrenales, cuando han adquirido su madurez para emprender su propio camino y cuidense de todos los humanos que necesitan su ayuda. Indudablemente sus cuerpos femeninos son seres del amor espiritual y sensual – poderosas herramientas para sanar todas las heridas que se han producido en su largo descenso.
Radíen su calor hacia los espacios de vida de quienes dominan la Tierra que actúan ahora en la destrucción de todas las estructuras terrestres. Reconozcan también a ellos como sus hijos y amados guerreros, a los que pueden y quieren cuidar. Reconozcan a mi como su amado hermano y novio que espera vuestro SÍ. Estoy a vuestro lado. YO SOY Cristo Emanuel.“
Fuerzas masculinas y femeninas en el intercambio
Las fuerzas masculinas son: actividad, descenso, densificación, agresión, lucha, decisión, poder impositivo, fuerza, inteligencia, enfoque (orientación hacia la desembocadura de la fluencia de la vida), protección mediante lucha, vida corpórea, claridad. estrategia. El hombre aporta estas energía y esencias masculinas como obsequio del espíritu al mundo.
Las fuerzas femeninas son: pasividad, suavidad, ascenso, dulzura, fluír, intuición, religio (vuelta a la fuente del flujo de la vida), inspiración, vida álmica-espiritual y alimentar, protección ofreciendo recogimiento, perdón, sanación, incondicionalidad. La mujer aporta estas energías y esencias femeninas como obsequio del espíritu al mundo.
El ser femenino da
Conviene comprenderlo bien: No es que la MUJER dé y el HOMBRE reciba, sino que el ser femenino dentro de la mujer y del hombre da, y el ser masculino dentro del hombre y de la mujer recibe. Al final de un largo tiempo, cuando el ser masculino en ambos sexos dominaba y daba, es ahora el ser femenino en ambos sexos que tiene que dar, mientras que el ser masculino recibe.
Muchos de ustedes, hombres y mujeres, niegan hoy su fuerza femenina. Se han retirado al papel de víctimas de la sociedad masculina. Por consiguiente, sus acciones y reacciones son de tipo cerrado, agresivas y obstinadas, con ganas de juzgar y de exigir. El mayor potencial de esta conducta negante es inconsciente, pero altamente eficaz. Está asentado como un recuerdo todo menos que bueno de tiempos grises muy adentro de si tejido celular y dirige cualquier emoción y cualquier pensamiento que sale de ustedes. No son USTEDES MISMOS quienes comunican de esta manera entre ustedes, sino sus recuerdos grises horribles.
En el transcurso del tiempo, la reserva y el rechazo se han convertido en parte de su Mismo femenino, el ataque y la conquista son propiedades de su Mismo masculino, con el resultado de que esto provoca todos los delitos, abuso y dolores dentro del marco de su actual sexualidad y su tráfico de humanos a nivel mundial.
De ahí que muchas mujeres niegan su sexualidad a ellas mismas y al hombre. El „deber conyugal“ lleva a la inapetencia, la exclusión de otros hombres de la vida amorosa se convierte en la propia prisión. La experiencia del exceso de los límites y del dolor se convierte en atadura y control. Las propias ideas de espiritualidad ya no lo admiten. Existen centenares de razones para mantener la propia reserva, para obligar al otro y con ello también a si mismo a rendirse por hambre.
En efecto ha ocurrido que el principio de la mutua rendición por hambre se ha desarrollado y profundizado desde los tiempos de atlántida hasta hoy. Los antiguos anhelos y deseos masculinos se han perfeccionado igual que la negación y el enfriamiento de los sentimientos femeninos. Recuerden ustedes: En el momento en que el ser masculino haya convertido el recibir libre en deseo, él ya no ha podido acoger la alimentación femenina en su interior. El deseo, el anhelo le había metido bajo presión, estrechado sus canales etéreos y cerrado sus portales espirituales. En aquel momento, cuando se enfriaron los sentimientos femeninos, se secó el flujo alimenticio femenino también de esta parte. Desde entonces, el cuerpo femenino tampoco puede dar en verdad. El ser masculino descendente ha cerrado los portales espirituales, el ser femenino ascendente los puede volver a abrir.
Este drama de proporcionar hambre mutuamente no tiene lugar en primer lugar entre los hombres y las mujeres del mundo, sino entre las fuerzas masculinas y femeninas de cada humano y organismo individual. La sexualidad exterior entre dos humanos y la adicción sexual mundial son el último eslabón en la cadena de desolación y la soledad. Ustedes podrán sanar y redimir este síndrome gigantesco únicamente redimiendo el deseo y la negación DENTRO DE USTEDES MISMOS. Absténganse de exigir algo de ustedes mismos y no se nieguen nunca más a ustedes mismos. Den ustedes, lo que quisieran dar y reciban lo que les viene en el camino.
Nutran el ser masculino dentro de ustedes mismos con la fuerza de amor de sus corazones. Nutran el ser femenino con el respeto y la estimación de sus corazones. Vivan los sentimientos y aspectos dentro de ustedes que han sido reprimidos hasta ahora. No distingan entre bueno y malo, sino acaso entre vivido o no vivido, no llenado o llenado. Dejen vivir todo dentro de ustedes. ¡Llénense consigo mismos!
Ustedes, las mujeres, nutran los hombres de su mundo con aceptación y compasión, con amor y recogimiento. ¡Radíen su amor femenino a sus corazones masculinos! No distingan entre pareja y no pareja. Todos los hombres del mundo son parte de todas las mujeres y todas las mujeres del mundo son parte de todos los hombres. No separen más lo que era, es y será Uno.
El equilibrio entre su espiritualidad y sexualidad se establecerá a medida que se abran interiormente frente a ustedes mismos. Ambas son asuntos de sus cuerpos y sus espíritus. La sexualidad fluye libremente con el espíritu de fluencia libre. Recién cuando fluye libremente dentro de ustedes, sabrán en verdad „si ya han vencido este tema“, como suelen decir muchos de ustedes, o no. No tengan miedo de si acaso cambiar de opinión.
Matrimonios y relaciones nunca fracasan
Sexualidad física y amor espiritual
(canalizado desde el nivel crístico el día 22-7-2001)
„Cuando las almas no pueden encontrarse, porque no están destinadas para estar juntas, entonces los cuerpos no pueden superar esta separación en la Tierra. Así, no cada matrimonio está bendecido como matrimonio. La sexualidad física es una profunda expresión de la unión álmica-espiritual entre los seres humanos. No tiene importancia y no tiene protección, cuando falta el amor del alma.
En los tiempos de la inconsciencia, la sexualidad física era una esperanza perdida de recuperar el espíritu que pareció haberos abandonado. A través de ella se podían encontrar o perderos y al otro por mucho tiempo.
La sexualidad vivida en amor álmico y espiritual es sagrada. Entonces, los cuerpos se encuentran recogidos en una alta vibración espiritual-eléctrica y en condiciones de recibir las esencias originales del otro y de integrarlas. El acto de tal sexualidad de fusión entre espíritu, alma y cuerpo es un acto de alcanzar la propia integridad y retorno al espíritu. Esta sexualidad es un ser del cumplimiento que conduce la espiral de vuestra vida hacia arriba. Por descontado que la pareja en este caso está protegida de enfermedades y embarazos no deseados. Ellos fluyen en el campo de las intenciones y de la sabiduría de su espíritu divino.
La mera sexualidad física no está conducida por el amor álmico-espiritual. Es un ser de la adicción que conduce vuestra espiral vital hacia abajo. Al parecer cura las heridas que se proporcionan mutuamente. Al parecer les obsequian el recogimiento que echan de menos, a pesar de estar reunidos como pareja. Al parecer se os presenta como un último consuelo, mientras que se empalidecen la alegría de la vida y la esperanza. Pero es sólo una ilusión que les llevará al punto de la inversión – la inversión hacia ustedes mismos. La separación de dos humanos, cuyas almas (ya) no están unidas, también es sagrada. Así, cada uno queda libre para encontrar su verdadera pareja del alma y a si mismo. El mantenerse en la unión sin amor álmico no es sagrado, no está sano, no tiene salud. El intento de mantener un aparejado mediante la sexualidad, bloquea ambos partícipes. Ninguno de ellos encuentra de esta manera su verdadero Mismo. La vibración física es lo suficientemente baja para atraer la enfermedad y los golpes del destino, cuyo sentido estriba únicamente en el hecho de corregir la situación exterior incurable y de permitir la cura interior.“
Un encuentro se cumple AHORA
Un encuentro entre dos seres humanos, una relación, tiene un orígen, un sentido y un objetivo. El orígen no está en el inicio y el objetivo no está al final del encuentro, sino que el orígen, el sentido y el objetivo son fuerzas del AQUÍ y AHORA. El encuentro se cumple en el mismo toque. El cumplimiento no exige una repetición. Dos seres humanos se encuentran para el intercambio de energías, en esto existe el cumplimiento. Así, el encuentro diario de dos seres humanos que se llenan mutuamente, siempre será nuevo, mientras que el encuentro entre dos seres humanos que no se llenan mutuamente, no será más que una repetición cada vez más floja que el anterior.
Una relación y un encuentro se cumplirá de manera que cada uno le da al otro lo que tiene y recibe del otro lo que éste le da – en fluencia libre. El dar y el recibir tiene lugar abierta e incondicionalmente. La entrega no conoce ni temor, ni pérdida.
Así se ayudan mutuamente en cada encuentro, tanto a ustedes mismos, como al otro a alcanzar el próximo escalón de la independencia, del conocimiento a si mismo, de la libertad. Cada uno de la pareja le ayuda al otro de llegar a aquel punto de la integridad, desde donde el otro puede seguir su camino solo. Si amas al otro de verdad, lo preparas para su salida de ti, para su próximo encuentro con otro partenaire. Sabemos que esto es muy difícil de aceptar para muchos de ustedes. Pero en la verdadera apertura y aceptación estriba el verdadero soltar. Este flujo permite a cada uno de ustedes obtener la riqueza y el cumplimiento, en efecto.
El fracaso de un matrimonio
No existe el fracaso de un matrimonio. Un pretendido fracaso se debe a la suposición de poder fijar en su presente el futuro para ustedes mismos y el otro. En el momento de su presente no hay futuro. Es un espacio-tiempo desconocido, un futuro tiempo-espacio, cuyas influencias poderosas e importancia son desconocidas e inestimables para ustedes. Quieren determina un futuro a través de decenios para ustedes mismos y el partenaire, sin dar importancia a los movimientos del tiempo venidero que actuarán dentro de ambos. Ya a partir de concertar matrimonio, su relación conyugal que antes era libre, se queda prisionera y sus campos vitales se densifican. Ahora ustedes, exterior e interiormente los presos del otro y de ustedes mismos. Su suposición de poder determinar el futuro, es una ilusión. Es decir, el fracaso de un matrimonio es una des-ilusión, un despejo de la situación estancada, una liberación para los participantes, aún no reconociéndose esto en su sociedad sosteniente.
Vamos a entrar un poco más en detalles. Un voto matrimonial y cualquier voto que afecta el futuro, no puede conducir a una comunidad libre, llena, por dos motivos: En primer lugar, el futuro se encuentra en el juego libre de las fuerzas y no es ni planificable o controlable por este motivo. En segundo lugar lo prohibe su amor hacia otros humanos, es decir, su amor a la mayor parte de ustedes mismos.
Descuidando el Libre Juego de las Fuerzas, un voto matrimonial podía mantenerse durante largo tiempo. La imposición del SÍ a través del espacio y del tiempo siempre ha sido un juego entre „Ganar y Perder“. Su futuro se convirtió en un presente de prisión sin espacio, ni tiempo, donde cualquier insinuación y movimiento ha sido forzada o suprimida. Se necesitaba una inversión de fuerza gigante para mantener semejantes construcciones de vida. ¡Pero ustedes poseían tal fuerza! Y así, ustedes se establecieron durante eones en sus islas matrimoniales solitarias perdiendo de esta manera cualquier sensación del flujo libre.
Tales relaciones fijas pueden fracasar (finalmente), cuando vienen fuerzas libres desde afuera y ejercen una presión emocional sobre el estrecho espacio del matrimonio. Si ésta es lo suficientemente fuerte, el espacio puede romperse. Cada tiempo-espacio matrimonial, por más fuerte que esté, se encuentra sujeto a una exigencia de cumplimiento espiritual que se apaga, cuando ha quedado incumplida hasta un cierto punto. Entonces, el voto matrimonial terrenal ya no tiene futuro y el proyecto se interrumpe por el espíritu, por ejemplo, con la muerte de uno de la pareja o por separación y divorcio, el di-vorcio para emprender un nuevo camino y una nueva meta – una nueva selección de vida.
Matrimonios se di-suelven por si mismos, una vez que se hayan cumplido en el juego libre de las fuerzas, cuando el proyecto interior de este matrimonio haya terminado. También en este caso puede entrar la muerte de uno o una de la pareja, dado que quiere dedicarse ahora a otros niveles de vida, o bien, la separación que a cada uno le permite continuar con otros partenaires.
Por descontado que ustedes mismos pueden redimir sus matrimonios. No tienen que esperar la presión desde afuera. Por descontado que podrán proteger sus matrimonios de la separación preservándolos de la presión de afuera y abriéndose por dentro, permitiendo al otro de abrirse, a ustedes mismos de vivir sus sensaciones y al otro de vivir sus sensaciones.
El libre juego de las fuerzas corresponde al Espacio Abierto de su consciencia divina. Este Espacio permanece intacto, si ustedes sueltan su matrimonio cada noche en su más profundo interior y lo vuelven a reanudar, a decir que sí, por la mañana sólo para este día. En esta respiración entre muerte y resurrección, en una determinada mañana sabrán que ha llegado el día de terminarlo – en amor, en paz y en gratitud por el tiempo maravilloso que tenían conjuntamente. En este momento se abre la sagrada comunidad del matrimonio y concede libertad a sus miembros para emprender nuevos caminos.
Estén ustedes dispuestos a soltar su matrimonio cada noche dejándolo en la transformación. Así pueden reencontrarse cada mañana nuevamente. Estén dispuestos a separarse cada noche nuevamente entre ustedes. Estén dispuestos a soltar todo lo que han retenido conjuntamente, a terminar todo lo que han iniciado conjuntamente. Estén dispuestos a dejar terminar verdaderamente cada noche su matrimonio terrenal, despidiéndose con gratitud de la otra parte y de la vida. Tengan confianza y estén dispuestos a recibir, lo que les quiere llegar en la noche de sus cuerpos, dado que su espíritu está totalmente despierto, y lo que les quiere probablemente separar del otro. Tengan coraje de morir y de resuscitar, con o sin el otro. Estén seguros: sólo las impurezas, las escorias de su amor morirán, los venenos de sus sentimientos, los ácidos de sus temores. Lo que realmente forma parte de ustedes, se despertará conjuntamente con ustedes y se cristalizará. Así se levantarán de la prisión emocional de sus familias terrenales y de las tumbas familiares mentales de sus generaciones antecedentes.
Ejercicio
Mirando atrás sin arrepentimiento
Contempla tu matrimonio o pareja (todos los matrimonios y parejas que habías tenido) ahora desde tus puntos de vista espirituales. Tus padres y cónyugues te han dado la posibilidad de cerrarte los primeros, digamos, 50 años de tu vida, porque tu lo querías así desde tus puntos de vista espirituales. En este tiempo querías dejar madurar tus fuerzas interiores en el cuerpo. Tu vida es una puesta en escena bien planificada y lograda de corrientes y madurez espirituales, en la que diversos maestros y humanos han querido desempeñar papeles, papeles gratos e ingratos, servicios de Jesús y Judas. Por descontado que sabes entretanto que se les debe el agradecimiento más profundo y el respeto máximo, aún cuando te cueste todavía reconocerlo en los espacios más profundos de tus heridas y disgustos.
Tu vida antigua ha finalizado ahora. La cáscara tiene que romperse. El polluelo tiene que salir. ¡La cáscara se romperá y el polluelo maestro saldrá! Recién cuando tu vida se haya vuelto ceniza, el fénix podrá ascender. Entonces, si tu (en nuestro ejemplo) has dejado durante 50 años la coreografía del baile de tu vida exterior en manos de otros y te has limitado a reaccionar, te toca ahora resolver dos cosas:
1. Contemplar tus matrimonios, parejas y separaciones que te clarifican tus propias intenciones, capacidades y fuerzas,
2. decidir simplemente en tu interior que quieres bailar tu mismo a partir de este momento – en amor y entrega a tu vida.
Meditación
La meditación siguiente la puedes ejercer de tres maneras.
1. Puedes meditar en el espacio corporeo junto con el otro. La meditación os abre, el uno al otro, lo que permite un verdadero intercambio y un profundo entendimiento del otro y de ti mismo.
2. Puedes meditar en el espacio espiritual (en tu imaginación) con tu actual pareja, si todavía no es posible un encuentro abierto entre vosotros, lo que tu desearías. Al abrirte espiritualmente al otro/a la otra, su reserva cambiará.
3. Puedes meditar en el espacio espiritual con tus parejas anteriores, que ya viven en otra parte desde hace tiempo. La meditación te llevará a un espacio de ti mismo que te permitirá encontrar aquella paz y aquel estar de acuerdo que hasta ahora no has podido realizar. Así podrás curar separaciones y heridas ocurridas años atrás y que siguen doliendo y sangrando.
Encuentro en la paz interiorAdmite la presencia física del Otro.
Abrid vuestros espacios interiores y relajad los exteriores.
Permitídos sentir extrañez, atractivos emocionales y físicas.
Decidid percibir presión interior debido a las expectaciones del otro/a
despidiendo esta presión poco a poco suavemente.
Permitid que surja confianza, que comience a fluír en el interior.
Estad juntos, callad y respirad,
descubrid y relajad vosotros mismos en la presencia del otro.
Acoged la esencia del otro en vuestro interior.
Relajad puntos del cuerpo en tensión, levantad velos oscuros,
abrid espacios cerrados, alzad energías bajadas.
Respirad oscuridad y luz,
dejad fluír todas las corrientes libremente.
Movid energías estancadas, permitiéndoles que se suelten ellas mismas.
Simplemente decidiéndolo, se realizará.
¡Y se realizará para todos! Lo que vives dentro de ti mismo, lo que vivirán conjuntamente, no solamente inspirará vuestro ser, vuestro presente y futuro, sino también aquello vivido por otros seres humanos entre ellos. Pués, tu corazón está unido con los corazones de todos los seres humanos. De esta manera colocas nuevas huellas, inauguras nuevos senderos, cristalizas la luz y la oscuridad del amor humano. Tu sentido abierto y el que reina entre vosotros mutuamente, tu percepción interior y la vuestra de las propias sensaciones y de las del otro crea un nuevo campo en la Tierra – para todos.
Acostumbrádos a una nueva forma de apertura que tiene lugar en el espacio de la propia intimidad, donde puede desplegarse. Descubrireis que en las cámaras más profundas de vuestra consciencia humana realmente no hay nada que le sería extraño al otro y que no podría ser compartido con él. Sed valientes, abiertos e íntegros. El final de lo antiguo es el principio de lo nuevo.
Os amamos profundamente y os honramos por todas las formas
del amor y del temor que jamás habeis inventado.
Yo Soy Saint Germain.
Yo Soy Sabine.